sábado, 29 de diciembre de 2007

PITTSBURG SE SALVA IN EXTREMIS ANTE LOS CAPS


DOS ERRORES...Y EL GOL DE LA VICTORIA
Sergei Gonchar se abraza a Sidney Crosby tras anotar el definitivo 3-2. /Getty

Pocos daban un euro por Pittsburg en los últimos minutos del duelo entre Pens y Capitals. Tras un partido repleto de errores de bulto y con una falta galopante de puntería, habían dilapidado prácticamente una de sus últimas opciones con una superioridad numérica a apenas cuatro minutos del final. Pero nunca hay que cantar victoria antes de tiempo, debió pensar al final del encuentro el conjunto visitante. Cuando el poweplay expiraba, Darryl Sydor lanzó desde la línea azul un disparo sin aparente peligro que fue redireccionado involuntariamente por un defensa para dejar a Kolzig impertérrito y provocar la explosión de alegría en el Melon Arena. El resto fue aprovechar el momentum, pero para explicar los azaroso y caprichoso que es el hockey tendremos que ir por partes.
Y es que el partido fue brillante a la par que aleatorio. Comienzo imprevisible, no tanto porque se adelantaran los locales en el marcador, sino por el autor del gol, Jeff Taffe. Primer tanto como “pingüino” del ex de los Coyotes. No menos sorprendente resultó ser el autor del gol del empate visitante. Donald Brashear, más conocido por sus puños de hierro que por su maña con el stick igualó la contienda aprovechando un error en el despeje de Sergei Gonchar. Pero el despropósito del primer periodo no quedó ahí. El segundo de los locales fue de auténtica locura. Lanza Whitney desde el círculo de face-off, Brent Johnson salva como puede pero el rechace llega a Armstrong, que sin ángulo la pone a la portería. Brent Johnson, recomponiendo la figura, en acción de retorno hacia su marco, se encuentra con la pastilla y se la cuela en la portería. Acción desafortunada del meta visitante en la que, para más inri, se lesionó y tuvo que dejar su puesto a Olaf Kolzig (el titular habitual). Día para olvidar.
Tras la reanudación, la primera línea de Washington empezó a actuar. Y es que cuando se juntan Ovechkin, Backstrom y Viktor Kozlov los equipos rivales tiemblan. Y el 2-2 es la mejor muestra del nivel de estos jugadores. Roba Ovechkin, se apoya en Kozlov que cede a Backstrom. El jovencísimo sueco amaga el pase a la incorporación de Kozlov pero cede al defensor que llega desde atrás, Brian Pothier, que con un zambombazo de primeras bate a Ty Conklin. Gran racha la del defensor de los Caps, que lleva 3 tantos en los últimos cuatro encuentros. Y esta línea siguió actuando, con los rusos haciendo daño, especialmente Kozlov, quizás ensombrecido por el Sputnik que tiene de compañero (Ovechkin) no tiene la prensa que se merecería. Además, la mano de Bruce Bodreau ya se empieza a ver, y el fore-check (presión) insistente puso en problemas a la creación de Pittsburg, dando como resultando el tercero de los visitantes. En época de regalos, Gonchar decidió darle un nuevo obsequio al equipo donde se destapó. Backstrom le roba la pastilla a un despistado Gonchar y el sueco se la pone en bandeja frente a la pintura para que Ovechkin de la vuelta al marcador. 26º tanto del ruso en lo que llevamos de campaña ¡Ahí es nada!
La falta de acierto local, un gran Olaf Kolzig y la solvente actuación de la defensa de Washington hizo pensar que los visitantes se iban a llevar el gato al agua. Nada más lejos de la realidad. Como diría la canción, sorpresas te da la vida, y el gol de Darryl Sydor empató el encuentro y hundió a los Caps, que aguantaron milagrosamente con empate el tiempo reglamentario, pero fueron incapaces de luchar contra su duro destino en la prórroga. Crosby aparece. Partiendo desde la trasera finta a Kolzig y cede atrás para que Gonchar se redima como él sabe de sus errores defensivos. De villano a héroe. En fin, caprichos del hockey.

jueves, 27 de diciembre de 2007

LOS SENATORS TAMBIÉN SABEN TRABAJAR


SE LUCE
Martin Gerber firmó 35 'saves' para llevar a los Senators hacia la victoria. /Getty

NEW YORK RANGERS- OTTAWA SENATORS 2-3
Los Senators han vuelto por sus fueros. Si bien en los últimos partidos ya habían dado señas claras de que ese caminar sin rumbo del último mes había dado a su fin, esta victoria a domicilio sobre los Rangers no ha hecho más que confirmar la recuperación del conjunto canadiense.
No fue un partido brillante, para que engañarnos, pero los Senators hicieron un partido muy serio. Eso unido a la solvente actuación del meta suizo Martin Gerber, con 35 paradas, llevó a los visitantes al triunfo.
Y eso a pesar de que el inicio del partido no transmitía buenos presagios a los pupilos de John Paddock. Entraron fríos, congelados, y los Rangers lo aprovecharon para acechar la portería de Gerber. La siesta inicial de los visitantes duró hasta el gol de Scott Gomez, que ejemplifica a las mil maravillas la caraja inicial de los “senadores”. El ex de los Devils campaba a sus anchas en frente de Gerber y ningún defensa llegó para quitarle de en medio. Llegó a tener dos oportunidades para embocar y al final lo consiguió. Noveno de la temporada para el de Anchorage.
Este tanto despertó a los visitantes, que sin mucha presencia y tino se acercaban a la portería de Henrik Lundqvist. Pero fue en una jugada aislada, en un fogonazo de calidad de los que nos tiene acostumbrados los Senators en el que igualaron la contienda. Los visitantes ganan un face-off en la medular y con rapidez llegan a la ofensiva. Allí recibe la pastilla Jason Spezza que de inapelable disparo bate al meta sueco de los Rangers.
Tras el intermedio creció exponencialmente la presión de los visitantes, a los que el gol les insufló ánimos. Las líneas de trabajo empezaban a cobrar importancia en el partido y fue la de Ottawa la que obtuvo el premio del gol. Sean Donovan realiza una gran finta en las proximidades de la portería de Lundqvist y lanza un reverso malintencionado. El sueco no puede controlar el rechace y Chris Kelly remacha para darle la vuelta a la tortilla al partido.
Quedaban siete minutos del segundo periodo, y desde entonces el partido fue un querer y no poder de los Rangers, impulsados por su línea de trabajo. Reminiscencias del pasado. Hollweg, Orr y Betts pusieron en enormes problemas a la liviana y frágil defensa de los Senators, que siguen manteniendo el mismo punto débil que les hundió en la pasada Stanley Cup. Pero al contrario que contra los Ducks en tan insigne momento, los Rangers fallaron. Dos palos e innumerables oportunidades apocaron la fe local, hundida definitivamente con el tercero de los Senators. Jugada aislada, embarullada, que concluye con un lanzamiento lejano de Fisher que redirecciona un defensor para batir a Lundqvist, indefenso. Tras ello, llegaron los minutos de hockey más bellos y el partido se convirtió en un correcalles. Pero de poco le sirvió al conjunto local. Se mostraron impetuosos, a la busca al menos de reducir distancias, pero fue imposible. No era el día de los Rangers.

viernes, 21 de diciembre de 2007

BRYGALOV PONE EN ÓRBITA A LOS COYOTES


ALEGRÍA
Bryzgalov celebra con sus compañeros la victoria tras parar el penalti de Mitchell. /Getty

En Arizona no hay tradición de hockey, ni tan siquiera hielo, pero lo que si que hay es futuro. Al menos esa es la impresión que dan estos nuevos Phoenix Coyotes. Con talento, juventud y, por qué no decirlo, carácter, este equipo parece haber abandonado esa travesía eterna por el desierto, su desierto, para enmarcarse en proyectos más ambiciosos dentro de la NHL.
Pocos apostarían por este conjunto visto su inicio de temporada, pero por fin la mano de Wayne Gretzky (“The Great One” sobre el hielo, no se olviden) se empieza a ver. Con la victoria en penaltis ante San Jose Sharks, los Phoenix Coyotes han encadenado su cuarta victoria consecutiva y ya tienen más victorias que derrotas.
Pero ese renacer, más allá del tino del banquillo, tiene un nombre propio: Ilya Brizgalov. Desde que llegó proveniente de Anaheim en noviembre todo ha cambiado en la franquicia de Arizona. Quizá insufló espíritu ganador a este equipo, quizá simplemente los Coyotes adolecían de un gran portero. Sea lo que sea, el ruso ha convertido a los de Gretzky en un equipo temible (sobre todo fuera de casa) y no en una mera comparsa de la competición.
El partido ante San Jose Sharks debía aclarar muchas cosas. El conjunto californiano, uno de los mejores del Oeste, había derrotado a los de Arizona en los cuatro partidos previos. Para más inri, Nabokov le tenía cogida la medida y llevaba casi cuatro partidos completos sin encajar un gol por parte de los “caninos”. Estadísticas para echarse a temblar.
No obstante los Coyotes no se amilanaron y plantaron cara con rudeza a los Sharks. En los dos primeros periodos no hubo goles, pero hubo hockey del bueno, ocasiones a discreción y el duelo de porteros rusos quedaba en tablas. Tanto Nabokov como Bryzgalov se estaban "saliendo".
El tercer periodo añadió al partido lo único de lo que carecía: de goles. Nada más comenzar, Mike York, sin ángulo, asentado en la línea de gol, amenaza con el pase atrás pero lanza un tiro inteligente jugando con el portero, que se acaba colando en la portería de Nabokov. Fin a la imbatibilidad de Nabokov ante los Coyotes, que se quedó en la no desdeñable cifra de 271 minutos y 20 segundos. Para aplauso.
No tardaron en reaccionar los locales. El rookie Torrey Mitchell se anticipa a su marcador y aprovecha un gran servicio de Grier para igualar la contienda. Tras ello una tangana, con los cinco minutos de inferioridad consiguiente para los Coyotes dinamitaron el partido. Al final de la misma, con 5 contra 3 sobre la pista por una nueva sanción, los Coyotes cayeron por maduro. El veteranísimo Jeremy Roenick por delante a su equipo. Gol 502 para el estadounidense, brillante, y asistencia número 700 de Joe Thornton. Casi nada.
Quedaban diez minutos, pero el reloj volaba. Bryzgalov salvaba a los Coyotes y estos se estrellaban contra su bestia negra, Evgeni Nabokov. Un querer y no poder que parecía tener su postilla en la sanción estúpida a Ballard a un minuto del final. Todo parecía perdido, pero ahí apareció la casta de estos nuevos Coyotes. Tras un tiempo muerto solicitado por Gretzky, los Coyotes salieron a morder, más caninos que nunca. La presión obtuvo su fruto y Shane Doan recuperó y realizó un lanzamiento duro y certero ante el que Nabokov no pudo hacer nada. Todavía hubo tiempo para que Bryzgalov salvara a los suyos con un paradón a 7 segundos del final tras una gran jugada entre JR y Marleau.
La prórroga siguió por los mismos derroteros, con protagonismo de los metas rusos, inmensos toda la noche. Por ello esto no podía acabar de otra manera sino en los penaltis. La tanda sería la que desharía las tablas en el marcador y en el duelo de metas rusos. Mueller batió por debajo de las piernas a Nabokov y el duelo de metas rusos se lo llevó Bryzgalov.

jueves, 20 de diciembre de 2007

LOS SENATORS SE REENCUENTRAN CONSIGO MISMOS


DOBLETE
Spezza volvió a ver puerta con dos tantos ante los Boston Bruins /Gettyimages


BOSTON BRUINS- OTTAWA SENATORS 2-3
Tras una pésima racha de resultados que hizo dudar de sus posibilidades al conjunto de la capital federal canadiense, los Ottawa Senators volvieron por la senda del comienzo de temporada. Y la solución no parecía muy difícil de encontrar. Con Martin Gerber en la portería, la defensa de Ottawa parece mejor (lo cual no quiere decir que haya dejado de ser por momentos calamitosa) y el conjunto canadiense gana en estabilidad, y eso se notó en este partido.
No era un partido fácil para reivindicarse. Los Boston Bruins jugaban en casa y venían francamente fuertes, lo cual hacía esperar un partido atractivo. Y para nada decepcionó. Las defensas tuvieron poco que decir en un auténtico correcalles, con ocasiones constantes en ambas porterías y donde tanto Gerber como Alex Auld (hoy titular con Boston) brillaron, impidiendo que el resultado fuera de waterpolo.
El partido comenzó marcado por la igualdad que se esperaba, pero Ottawa quiso dejar claro pronto que le tienen cogida la medida a los Bruins (dos victorias en los dos partidos disputados hasta el momento). Excelente asistencia desde la trasera de Dany Heatley que Spezza aprovecha para “fusilar” a Alex Auld. Pero Boston reaccionó con prontitud. Glen Metropolit roba en la medular y pone un gran pase en profundidad de reverso a Chuck Kobasew, que el ex de Calgary aprovecha luciendo patín y definición. A renglón seguido Schaeffer pudo amargar el final de periodo a su ex equipo pero no aprovechó una contra clara.
El segundo periodo siguió por los mismos derroteros, incluso mejorando si cabe el nivel de hockey exhibido por ambos equipos. Las ocasiones fueron constantes, pero tuvo que ser un jugador poco habitual en estas lides el que desigualara el encuentro. Luke Richardson aprovechó un rechace para anotar su primer gol de la temporada y poner a los visitantes por delante en el marcador al finalizar el segundo periodo.
Y este gol hizo daño a los locales. La clase media de Ottawa (los Vermette, Neil, ...) irrumpió en el partido y Alex Auld se convirtió en el mejor de los locales. Ejemplo de ello fue un paradón del meta a Dany Heatley, que fue incapaz de resolver ante el ex portero de Phoenix. Tampoco nos olvidamos de Martin Gerber, que dio seguridad a su equipo con su actuación solvente ante los acercamientos de los locales.
En estas, a unos diez minutos del final, y con una superioridad numérica de cuatro minutos, Ottawa prácticamente finiquitó el partido. Gran actuación del equipo especial ofensivo de Ottawa, que asedió a Boston y, por insistencia, cuando el powerplay espiraba, Alfredsson pone un gran pase desde la zona derecha al segundo palo. Spezza pifia de primeras pero la pastilla se le queda para que de segundas anote el segundo de su cuenta y el tercero de los Senators de la noche.
Los Bruins buscaron la reacción, pero fracasaron rotundamente en el juego en powerplay, lo cual sepultó en gran medida las posibilidades de los locales. No obstante hubo emoción hasta el final porque el novato Milan Lucic anotó su tercero de la temporada a 1:16 del final. Pero Ottawa no se dejó sorprender y defendió como nunca, dejando a Boston en evidencia, incapaces de conquistar la zona ofensiva. Buenas noticias para Ottawa, que parece que encuentra la concentración defensiva que tantos puntos le ha costado, y para John Paddock, que ya era hora que actuara al nivel del equipo que entrena.

sábado, 15 de diciembre de 2007

EDMONTON SORPRENDE AL LÍDER


GRAN ROLOSON
El canadiense realizó 39 paradas y no permitió tanto alguno en los penaltis. /Getty

DETROIT RED WINGS- EDMONTON OILERS 3-4 (SO)
Detroit no tuvo su día. Eso, unido a una buena actuación de Dwayne Roloson ( por momentos realmente brillante), hizo hincar la rodilla de los Red Wings en el Joe Louis Arena, eso sí, en la tanda de penaltis.
El encuentro fue muy igualado y repleto de alternativas, tanto en el marcador como en el juego. Los Edmonton Oilers comenzaron con más brío, aunque pronto se encontraron por debajo en el marcador. Mark Hartigan anotaba su primer gol como jugador de los Red Wings con la inestimable ayuda de Dwayne Roloson, que cerró deficientemente su palo corto. No obstante, el dominio visitante se plasmó en el marcador minutos después, y para sorpresa de todos fue en superioridad numérica. Souray pone la pastilla en el marco defendido por Hasek, el meta checo no la ve gracias a la pantalla de Justin Penner y Hemsky materializa el jugoso rechace. Un alivio para los equipos especiales ofensivos de MacTavish, con los peores números de la NHL.
Edmonton plantaba cara a los líderes de la competición, y no cejó hasta meter el miedo al conjunto de Michigan. Joni Pitkanen sorprende a la defensa local al sumarse al ataque y ahí luce sus grandes cualidades ofensivas para batir por segunda vez al “Dominator” ¿A alguien más le recuerda a Ozolins?
Pero poco a poco el conjunto visitante fue languideciendo, apocado por la presión de los de “Hockey Town”. Aunque peligrosos a la contra, los Oilers se encomendaron a Dwayne Roloson, más fino a medida que pasaba el partido. Pero Roloson poco pudo hacer para evitar la igualada. Redirección de lujo, propia de un artista de esto como es Henrik Zetterberg. De nuevo gran labor en la pintura, en este caso de Cleary, estorbando la visibilidad del meta visitante.
A pesar del dominio local, fueron los Oilers quienes de nuevo se pusieron delante en el marcador. Gagner pone un gran pase de reverso desde la zona trasera y Fernando Pisani coloca la pastilla en la escuadra derecha de Hasek, que no llega a tapar satisfactoriamente su palo corto. Y así concluyó el segundo periodo con ventaja visitante.
Tras la segunda reanudación, la presión local no se redujo. Los Edmonton Oilers capeaban el temporal como podían con un Roloson espectacular, como nunca. Las ocasiones no dejaban de caer del lado local y parecía cuestión de tiempo el empate de los líderes, y este llegó a tres minutos del final. Henrik Zetterberg, como no, rodeó el marco de Dwayne Roloson y superó por el primer palo al meta visitante. Un clon del gol de Hartigan y un nuevo borrón en la actuación del guardameta canadiense. En estas acabó en tiempo reglamentario. Ahora sólo quedaba dilucidar quién se llevaría el punto extra. Los Red Wings pusieron toda la carne en el asador y obligaron a trabajar de lo lindo a Dwayne Roloson, pero el meta visitante se lució nuevamente, y con tres paradas de verdadero mérito, llevó a Edmonton a los penaltis. Ahí el artista de Edmonton, Ales Hemsky, “tiró” de varita mágica y dio el punto extra en juego.

jueves, 13 de diciembre de 2007

LOS FLYERS "VUELAN" ALTO


DE RÉCORD
Lupul consiguió 6 puntos, cosa que no hacía níngun "flyer" desde Lindros en el 97. /Getty

PHILADELPHIA FLYERS- PITTSBURG PENGUINS 8-2
Buenos tiempos para la ciudad del amor fraternal. Los Philadelphia Flyers siguen mostrando su contundencia y dejando claro que el gran inicio de campaña no fue algo casual. Esto lo evidenciaron en la contundente derrota por 8-2 ante sus vecinos del estado de Pensylvania: los Pittsburg Penguins.
Ya el inicio de partido puso las cosas en su sitio. Los Flyers más incisivos, acosando la portería de un Danny Sabourin, sustituto de un lesionado Marc-Andre Fleury. Los frutos no tardaron en llegar a modo de goles. Y fue Joffrey Lupul quien se erigió ya entonces como líder de los Flyers. Dos goles para empezar que sirvieron para meter tierra de por medio cuando tan sólo se habían disputado cuatro minutos de partido.
No obstante, los Penguins supieron reaccionar y mediante una efectividad aterradora en superioridad numérica pusieron la igualada en el marcador. Los tantos fueron del defensor Ryan Whitney y del veterano Petr Sykora. Pero esto no fue más que un destello en una noche de sombras para el conjunto visitante. Allí se acabó su efectividad en powerplay y las opciones de los Pens, un tanto indolentes en cuanto a la actitud se refiere durante gran parte del partido.
Esto se reflejó muy a las claras tras el primer intermedio. Si bien el inicio con alternativas hizo albergar ilusiones al conjunto entrenado por Michel Therrien, pero los Flyers no tuvieron piedad y en unos cuantos zarpazos de calidad se escaparon nuevamente en el marcador. Y si ya Lupul había lucido en el primer periodo, aquí ni mucho menos se escondió. Se supo aliar con sus compañeros de línea (RJ Umberger y Richards) y fueron una pesadilla constante para la defensa de Pittsburg. Así, tras una gran jugada de Lupul, el ex de Edmonton asiste a RJ Umberger, que con un certero disparo bate a Sabourin. El portero visitante no pudo reaccionar, “cegado” por la pantalla de libro que le realizó el tercero en discordia (Mike Richards). Tras este gol sólo existió un equipo. Acoso constante de los locales que culminó en el segundo de la noche de RJ Umberger. Finta a Scuderi, al que le deja “roto” y anota con un fuerte disparo por el primer palo.
El intento de reacción de los Pens fue efímero y el eclipse de ideas se prolongó hasta el final del encuentro, en parte por las buenas intervenciones en momentos puntuales de Martin Biron. Los Flyers supieron capear el temporal, fruto de su indisciplina, y acabaron el periodo con un nuevo gol. Mike Knuble, siempre ojo avizor a todo rechace que queda suelto, emboca el puck tras un rechace de Sabourin. Y con 5-2 fuimos al segundo intermedio.
Un milagro hacía falta para que los Pens se levantaran, y ese día la divina providencia no estaba del lado de los visitantes. Llegarían 3 goles más de los Flyers, para orgullo y satisfacción de la parroquia local, que lanzó con gusto sus gorras en dos ocasiones para celebrar sendos hat-tricks de RJ Umberger y Joffrey Lupul, que remataron así un partido de oro. El otro tanto lo consiguió Braydon Coburn, que se sumó a la fiesta con un tanto en powerplay. La fiesta de la clase media, tan decisiva en los momentos importantes como las estrellas.
Para concluir, un dato sobre el gran partido de Joffrey Lupul. El ‘15’ logró 6 puntos (3 goles, 3 asistencias), algo espectacular que no conseguía ningún “volador” desde el año 1997 ¿Os suena Lindros?

viernes, 7 de diciembre de 2007

LA EFECTIVIDAD DE LOS LEAFS SEPULTA A LOS RANGERS ANTE SU PÚBLICO


SUPERADOS
Ljunqvist y Valiquette (en la foto) se vieron impotentes ante la efectividad visitante/Getty

NEW YORK RANGERS- TORONTO MAPLE LEAFS 2-6
Tras un largo peregrinar por el desierto, los Toronto Maple Leafs parecen haber encontrado la pócima del éxito. Al menos eso nos lleva a pensar la serie de resultados brillantes del equipo canadiense en las últimas semanas, coronada por una brillante victoria por 2-6 ante los New York Rangers.
Los de Paul Maurice venían en racha. Eso nos puso en preaviso sobre lo que podíamos ver, pero los propios Rangers se vieron sorprendidos por las evoluciones del conjunto de Ontario, claramente superior a los de la “Gran Manzana” todo el encuentro.
El inicio de partido fue sintomático. Los Leafs salieron fuerte, concentrados y con ganas de dar un susto en el Madison Square Garden, y pronto vieron recompensada su ambición. Matt Stajan y Mats Sundin pusieron el 0-2 en el marcador aprovechando dos malos rechaces de un dubitativo Lundqvist. Menos rey que nunca encajó dos goles en cuatro disparos en este periodo. Guarismos para llorar.
Afortunadamente para los Rangers hizo acto de presencia en los últimos minutos de cuarto un amigo inesperado: la efectividad en superioridad numérica. Las estadísticas no ponían en buen lugar a los equipos especiales ofensivos locales pero ellos se afanaron en demostrar que los números a veces fallan. En dos jugadas clónicas, con Drury y Gomez como artistas, primero Girardi y luego Tyutin (pifiando el tiro) pusieron las tablas en el marcador al final de los primeros 20 minutos.
Pero tras el primer intermedio, la situación volvió a lo mismo del inicio del partido. Los Leafs ponían las ganas... y también los goles. Y aquí el protagonista fue el ruso Nik Antropov. Duramente criticado por su carácter débil, jugador “Guadiana” por excelencia, llevó en compañía de Sundin y Ponikarovsky (compañeros de línea ofensiva) a la victoria con un magnífico hat-trick. Un gol en powerplay y dos redireccionando el puck a lanzamiento de Ian White y Kubina (ya en el tercer periodo) respectivamente pusieron a los Leafs con una ventaja prácticamente insalvable para los Rangers, carentes de inspiración en todas las parcelas del juego, y con un Lundqvist lejos de sus mejor momento (en el tercer periodo dejó su puesto en la portería a Valiquette, tampoco fino).
Los Rangers quedaron seriamente tocados con el tercero en la cuenta de Antropov, ya en pleno tercer periodo, y no dieron muestra de posible reacción. Para culminar el desastre de los de Tom Renney llegó el sexto en la cuenta visitante. Jugadón al primer toque entre Stajan, Deveraux y Steen, que este último culmina con maestría. El quinto de la temporada para el sueco, que servía de estocada definitiva a un conjunto local que en ningún momento dio sensación de poder plantar cara a la espectacular efectividad de los de la capital financiera canadiense. Sólo un dato. De los 16 disparos recibidos por los porteros locales, 6 fueron gol. Para reflexionar.

DETROIT NINGUNEA A MONTREAL Y VACÍA EL BELL CENTRE


GRAN DATSYUK
Pavel Datsyuk se lució ante los "Habs" anotando dos goles y dando una asistencia. /Getty

MONTREAL CANADIENS- DETROIT RED WINGS 1-4
Los Detroit Red Wings superaron con solvencia a los Canadiens en su visita a Montreal. El uno de los clásicos de la NHL (era el encuentro 564 entre estas dos franquicias originarias), los visitantes impusieron su empaque y calidad ante un decepcionante conjunto canadiense, que dejó una imagen alejada de lo que se espera de una franquicia de la historia de los de Québec.
Y es que desde el principio cada uno se afanó en dejar claro por qué derroteros iba a transitar el partido. Los Red Wings salieron enchufados, decididos a acallar por la vía rápida a la animosa afición del Bell Centre, y acosaron desde el saque inicial la portería de novato Carey Price. Mientras, “Les habitants” capeaban el temporal como podían, cohibidos y sin aparente reacción.
En estas no tardó en llegar el tanto visitante. Pavel Datsyuk recoge un mal despeje de Begin en la zona ofensiva y suelta un tiro de arrastre que se cuela entre las guardas de un no muy afortunado Carey Price.
Tras el primer intermedio, todo pareció cambiar, ya que los locales igualaron la contienda mediante un gol de Chris Higgins, pero el dominio siguió siendo visitante y los de Guy Carbonneau poco a poco se iban sumiendo en su propia tumba. Y es que en este segundo periodo los Canadiens entregaron definitivamente el partido.
Una gran triangulación al primer toque entre Datsyuk, Filppula y Hudler fue la antesala del segundo de los de Michigan. Pavel Datsyuk bate sin miramientos al meta local usando a un defensor como pantalla, haciendo el segundo de su cuenta. La cosa iba de europeos y, poco después, Niklas Kronwall lanza desde los 20 metros y su tiro, tras impactar el stick de un defensor vuela dirección a la escuadra izquierda de la porterías de los “Habs”. En dos minutos y medio Detroit había dejado más que controlado el partido, no tanto por los goles sino por el estado anímico de los locales. Seriamente tocados, desaparecieron por completo en lo que restaba de periodo, no dando muestra ni de un mínimo indicio de reacción.
Ocho minutos necesitaron los Canadiens para obligar a intervenir a Dominik Hasek en el tercer periodo, y eso es inaceptable para la parroquia local. Los pitidos se generalizaron, ante una incapacidad ofensiva galopante, incluso en superioridad numérica, que tuvo su colofón con el cuarto de Detroit (que cerró el marcador). Datsyuk entra en zona de ataque como Pedro por su casa, cede atrás para que Zetterberg fusile con su disparo a Price ante la indolencia de la defensa canadiense. Fácil, demasiado fácil. Tras esto la afición de Montreal desalojó masivamente el Bell Centre, algo que servidor no había visto jamás en el mundo del hockey. Demasiado para una afición entendida y acostumbrada a ganar (es el equipo con más Stanley cups). Este partido y, sobre todo, la imagen dada deja muy tocados a los de Carbonneau, y fortalece a los Detroit Red Wings, líderes absolutos de la NHL y que están brindando a la afición un gran hockey. Ahora falta que este motor carbure igual en el momento de la verdad, en los play-off. El tiempo lo dirá pero mimbres, como siempre, hay.

viernes, 30 de noviembre de 2007

LOS PREDATORS DEJAN EN EVIDENCIA A LOS OTTAWA SENATORS


A 22 SEGUNDOS DEL FINAL
El checo Martin Erat fue el nuevo verdugo de los Sens. /Gettyimages

OTTAWA SENATORS- NASHVILLE PREDATORS 5-6
Los Ottawa Senators volvieron a mostrar su faceta de “Dr. Jekill y Mr Hyde” y se dejaron sorprender nuevamente en casa por los Nashville Predators. En el único duelo de la temporada que habrá entre estos equipos, los Preds dejaron al aire las deficiencias del conjunto canadiense en la parcela defensiva, algo que de no mejorar con inmediatez puede darle muchos disgustos a los de la capital federal canadiense.
Ambos equipos llegaban al encuentro en plena mala racha de resultados, por lo cual la victoria en este encuentro sería balsámica. Pero las cosas ya empezaron mal para los locales desde el primer minuto de encuentro. El defensor Hamhuis inauguraba el marcador de los visitantes tras aprovechar un puck suelto tras un tiro de Jean-Pierre Dumont. Una muestra de lo que sería el partido, ya que a cada zarpazo local, los Predators reaccionaron con sinigual virulencia. Así, Joe Corvo igualó el marcador (con la inestimable ayuda de Neil tapando la visión de Dan Ellis, hoy portero visitante), e incluso pudieron ponerse por delante de no ser porque el malintencionado lanzamiento de Daniel Alfredsson impactó en el palo. Pero cuando el primer periodo expiraba, un ex Senator, Greg de Vries, (no hay peor cuña que la de la misma madera), se aprovecho de la lucha de JP Dumont y anotó el 1-2.
Tras el primer descanso, los locales salieron mucho más metidos en el partido. Las ocasiones cayeron sobre todo del lado canadiense y fruto de ese dominio en el minuto 11 llegó la igualada. Randy Robitaille, muy activo durante los dos primeros periodos, lanza un poderoso slap desde la línea azul, Ellis concede un rechace y Antoine Vernette la introduce en la meta visitante. El control de la pastilla y las ocasiones seguían siendo local, pero también la defensa seguía siendo frágil. Y en una nueva muestra de debilidad local llegó el 2-3. JP Dumont culmina una gran acción de Erat desde la trasera y de Arnott molestando la visión de un Martin Gerber desconocido. Así se llegó al final de segundo periodo.
Como si de la película “Atrapado en el tiempo” se tratara, todo volvía a repetirse una y otra vez. “Dejá vù” constante que llenó de inquietud a los aficionados de los “senadores”. Nuevamente igualaban la partida, con el décimo tercer gol de la temporada para Dany Heatley, que de reverso superó a Ellis tras una buena acción de McAmmond. Pero poco duró la alegría en el Scotia Bank Place. Martin Erat se interna en la zona de ataque y lanza duro. Gerber deja un rechace jugoso que Sutter aprovecha para poner en ventaja a los suyos.
El resto del partido fue de locura. Primero un gol en propia meta de Meszaros, culminando una pésima actuación personal (el gol se lo dieron a Gelinas), mostraba la peor cara de Ottawa. Pero es sobradamente conocido que de los Sens se puede esperar cualquier cosa, porque calidad tienen para ello. Y empataron el partido. Primero Spezza desviando un tiro de Redden desde los 20 metros. Después, ya a la desesperada, y sin portero, anotaron a 46 segundos del final. El “capi”, Dani Alfredsson volvió a aparecer, colocando la pastilla por el único sitio que había dejado Ellis, la escuadra del primer palo. 17º gol del sueco, que nunca se esconde. Todo un “crack”.
Cuando todos pensaban en el overtime (prórroga), Ottawa se dio de bruces con sus deficiencias defensivas y su destino. Martin Erat sentenciaba a los Senators a una dolorosa derrota cuando aprovecha a 22 segundos del final un gran robo de JP Dumont, que coronó con esta asistencia un partido de lujo (1 gol, 3 asistencias). La parroquia local no se lo podía creer. Nueva derrota de los Sens, que siguen inmersos en una sangrante crisis-7 derrotas en los últimos 9 encuentros-.

viernes, 23 de noviembre de 2007

LOS PENALTIS DAN LA VICTORIA A LOS PENGUINS


TODOS CON JARKKO
Jarkko Ruutu anotó el penalti decisivo para la victoria de los Pens ante Ottawa. /Getty

OTTAWA SENATORS- PITTSBURG PENGUINS 5-6 (SO)
Una vez más, los modestos se le atragantaron a los Ottawa Senators. Los Pittsburg Penguins, que llegaban en el antepenúltimo puesto de la Conferencia Este, derrotaron a domicilio al líder de la competición, con Jarkko Ruutu como verdugo inesperado en los penaltis.
Mirando la clasificación, pocos podrían augurar un desenlace tal. La vuelta de Jason Spezza al hielo suponía otro motivo de inquietud para los visitantes, en una mala racha de resultados y con una inconsistencia preocupante en la portería. Para colmo el partido se puso muy cuesta arriba en el primer periodo. Fue precisamente Spezza quien barrió a la jaula un rechace del portero visitante a tiro de Luke Richardson. Minutos después, Chris Phillips mandó al banquillo a Marc-Andre Fleury al anotar el 2-0. En realidad poco pudo hacer el meta quebecuá, sin apenas visión del lanzamiento. En su lugar entró Dany Sabourin, que tuvo una actuación bastante más acertada, todo hay que decirlo.
Pero el hecho de que el partido esté controlado no quiere decir nada si es a favor de Ottawa. Rememorando el susto ante Atlanta (estuvieron a punto de perder un partido que iban ganando 5-0), a los locales se les fundieron los plomos y desaparecieron de la pista del Scotia Bank Place, y los Penguins no desaprovecharon la oportunidad. En medio minuto empataron la contienda. Primero Evgeni Malkin en jugada individual y después Ryan Malone tras una buena acción de Sydney Crosby llevaron el partido al primer intermedio con 2-2 en el marcador. Las luces no se encendieron tras la reanudación y el joven Tyler Kennedy anotó el segundo de su carrera aprovechando la buena brega ofensiva de Jordan Staal. Y pudieron caer más, puesto que Sykora mandó la pastilla al palo de la portería defendida por el suizo Martin Gerber.
Pero el talento de Ottawa, si bien intermitente, es inconmensurable, y cuando se juntan “Los 3 Mosqueteros”( Spezza, Alfredsson y Heatley) a los rivales sólo les queda rezar. Jason Spezza igualó el envite al aprovechar una pifia de Redden que se convirtió en asistencia de oro. Poco después, en powerplay, se juntaron los tres y tocaron una hermosa sinfonía sobre hielo. Pim-pam-pum y Heatley introduce el puck en la jaula con un slap de primeras. Undécimo gol de la temporada para el canadiense.
El tercer periodo siguió por los mismos derroteros, e incluso pusieron más tierra de por medio los locales, con una redirección de Schubert a tiro desde los 20 metros (línea azul) de Meszaros. Pero ya sabéis, con Ottawa todo es posible: El arte y el desastre. Y los Pens se empeñaron en darle emoción al partido. Por fin vieron puerta en powerplay (a la séptima), por mediación de Ryan Malone, que firmaba su doblete barriendo un nuevo rechace de Gerber a tiro desde la lejanía desde los 20 metros de Sergei Gonchar. Precisamente el defensor ruso fue quien puso las tablas en el marcador. Gran acción en la trasera de Colby Armstrong, que pone un pase perfecto de rodillas a lo torero sobre la incorporación del 55.
El 5-5 espabiló a Ottawa, que por medio de los “artistas” puso a prueba a Sabourin, de lujo en los minutos finales. El ex de Vancouver fue el artífice de que se llegara a la prórroga y de que la misma acabara sin goles, puesto que Ottawa fue quien más empeño puso en los 5 minutos extra. Por ello el punto extra se decidiría en los penaltis. Y ahí apareció Jarkko, el hermano marrullero de los Ruutu, para anotar el penalti decisivo con una finta que firmaría su propio hermano ¡Qué cara se le quedaría a Tuomo!

REMONTADA DE BOSTON EN TORONTO


DEBUT CON VICTORIA
Tuukka Rask culminó su primera actuación en la NHL con una victoria./ Getty

TORONTO MAPLE LEAFS- BOSTON BRUINS 2-4
Los Boston Bruins hicieron realidad la ley del que ríe último ríe mejor y remontaron una ventaja local de dos goles para hacerse con el partido en el Air Canada Center.
El partido nos deparó de inicio un duelo inesperado de compatriotas en las porterías. Claude Julien (técnico de Boston) salió con el debutante finlandés Tuukka Rask, de tan sólo 20 años, que se enfrentaba ante el experimentado Vesa Toskala, y un partido tan clásico como este parecía una decisión arriesgada.
Y la verdad es que el partido no comenzó bien para los visitantes. Toronto presionaba duro y parecía tener más mordiente ofensiva. El fruto de ello no se hizo esperar largamente puesto que, con un poco de suerte, McCabe abrió el marcador para los locales. Lanzamiento desde el perfil izquierdo del veterano defensor canadiense que impacta en el patín de un defensor de los Bruins y que se le cuela entre el cuerpo y el brazo al debutante Rask.
Los visitantes no mejoraron en el segundo periodo. Los Maple Leafs seguían teniendo un mayor empaque y el peligro en ataque era incuestionable. Pero fue en una jugada aislada donde ampliaron ventajas. El gran Mats Sundin recoge la pastilla en la medular y nada más cruzar la línea azul lanza un poderoso slap que se introduce por la escuadra izquierda de Tuukka Rask. Undécimo gol de la temporada para el “capi” sueco, el 534 de su carrera, lo cual deja muy a las claras el nivel de este jugador (27º máximo goleador de la historia de la NHL).
Los locales se las prometían muy felices, pero Boston les metió el miedo en el cuerpo antes del segundo intermedio. En superioridad numérica, Phil Kessel remacha delante de Toskala una gran asistencia desde la trasera por parte de Chuck Kobasew.
Este gol hizo temer lo peor a los Leafs, que no atraviesan un gran momento ante su público (sólo 4 victorias en 12 partidos). Pero los de Paul Maurice salieron “enchufados” al hielo en el definitivo periodo, y obligaron a intervenir en varias ocasiones al novato. Pero Tuukka Rask se iba creciendo con el tiempo, al tiempo que los Bruins se iban soltando. Y en estas Marc Savard destapó el tarro de las esencias. Pase de lujo, casi sin mirar y de reverso del “playmaker” canadiense a PJ Axelsson y el sueco sólo tiene que empujar la pastilla ante un descolocado y desconcertado Vesa Toskala. “Chapeau” para el de Ottawa.
Con el empate en el marcador, el partido se tornó en un duelo a cara de perro, en el que parecía claro que el que pegara primero, se llevaría el premio de la victoria. En estos minutos la portería sería fundamental, y pocos apostaban por el imberbe Rask. Pero el meta de los Bruins se graduó en una de las catedrales del hockey moderno. Detuvo a Tlusty, y en la siguiente acción, Chuck Kobasew le dio la vuelta a la tortilla culminando una gran acción defensiva en zona de ataque. A Toronto sólo le quedaba volcarse sobre la portería de Boston, y ya sin portero, Boston mató el partido. De nuevo Chuck Kobasew coronó una gran actuación con el segundo de la noche y el noveno de la temporada para el ex de Calgary. Colofón ideal para la remontada de Boston.

viernes, 16 de noviembre de 2007

CAYÓ EL WACHOVIA CENTER


EL PENALTI DECISIVO
Brendan Shanahan supera de tiro de arrastre a Biron. /Getty

PHILADELPHIA FLYERS- NEW YORK RANGERS 3-4 (SO)
En la tanda de penaltis. Ahí acabaron los Rangers con la imbatibilidad de los Flyers en casa, con el veteranísimo Brendan Shanahan como ejecutor.
El Wachovia Center se había convertido en el último reducto inexpugnable de la competición. Los Philadelphia Flyers eran los únicos que mantenían una inmaculada producción en casa, con 6 victorias en otros tantos partidos. Pero el fortín estaba en peligro. Llegaban los Rangers, rivales acérrimos y con el curioso hábito de amargar la fiesta a la parroquia local (el año pasado vencieron en los cuatro partidos disputados en el Wachovia). Con este preámbulo, el público hacía bien en estar temeroso.
Aun así, el principio de partido hizo vislumbrar algo diferente. Los Flyers de este año no son iguales que los del año pasado y estaban dispuestos a cortar por lo sano la racha de los Rangers en tierras enemigas. Daniel Briere advirtió en el primer minuto, y Jim Dowd transformó poco después. Tiro desde la esquina, sin ángulo del veterano jugador de los Flyers. Ljunqvist no cierra bien el palo y se la cuela en la portería. Y más pudieron llegar, porque los Flyers dominaron el inicio de partido.
Pero los Rangers reaccionaron. Fedor Tyutin igualaba la contienda con un duro disparo tras una gran acción por parte de Scott Gomez. Y pudieron llegar más de no ser por las intervenciones del portero local, Martin Biron, que una vez más estuvo espléndido durante todo el partido.
Claro es que de tanto ir el cántaro a la fuente lo normal es que se acabe rompiendo, como afirma el sabio refranero. Brendan Shanahan puso por delante a los Rangers culminando una rápida acción ofensiva entre Gomez y Avery. Este tanto dejó un tanto grogui al equipo local, que sólo se mantuvo en el partido gracias a su portero.
Los Flyers capearon el temporal como pudieron, a la espera de que la oportunidad llegara. Y llegó con una superioridad numérica. Gana el “faceoff” Mike Richards, que cede atrás para que Daniel Briere lance un certero disparo entre el bosquejo de cuerpos que tapan la visión de Henrik Ljunqvist, y ante el que el meta sueco no puede hacer nada. Y con la igualada acabó el segundo periodo.
El tercero no comenzó mejor para los intereses locales. Si bien el dominio de los Rangers no era tan abrumador como en el pasado periodo, los visitantes seguían siendo los que llevaban más peligro a la portería rival. Fruto de ello llegó el 2-3, obra de Petr Prucha. Sólo entonces espabilaron los locales. Enrabietados, viendo la imbatibilidad en franco peligro, se lanzaron sobre la portería de Ljunqvist. Y fue Denis Tolpeko, uno de los no habituales, quien salvó los muebles de los de Pensylvania. Jason Smith lanza un disparo duro desde la línea azul y el joven ruso barre el rechace de Ljunqvist para poner la igualada en el marcador. Primer gol en su breve carrera NHL. Con alguna más del propio Tolpeko y con una superioridad numérica desaprovechada por los Rangers acabó el tiempo reglamentario.
Sin novedad en la prórroga, aunque Jaromir Jagr metió el miedo en el cuerpo de lo lindo a los aficionados de los Flyers. Y en estas se llegó a los penaltis, donde quien si no un veterano de guerra como es Brendan Shanahan dio la victoria y el punto extra ( para los neóficos, los Rangers se llevan dos y los Flyers uno por haber empatado en el tiempo reglamentario). Cayó el feudo de los “voladores”. Cayó el Wachovia.

NHL THE BEST OF THE WEEK (lo mejor de la semana)
LAS 5 MEJORES JUGADAS Y LA PELEA DE CUATRO

jueves, 15 de noviembre de 2007

LOS BLUES LUCEN ANTE LOS LÍDERES DE CONFERENCIA


DOBLETE DE PERRON
El joven de 19 años anotó su primer doblete en la NHL. /Gettyimages

ST.LOUIS BLUES- DETROIT RED WINGS 4-3
Soplan nuevos vientos en Missouri. Los San Louis Blues, con una combinación más que interesante de veteranía y juventud, dejaron claro que este equipo consta de sobradas posibilidades para hacer cosas interesantes. Se ampararon en un gran segundo periodo para superar a los Detroit Red Wings, una prueba de fuego para este nuevo proyecto dirigido desde los banquillos por el prestigioso Andy Murray.
Y eso que el inicio no hizo vislumbrar final satisfactorio para los de Missouri. Datsyuk lanza desde casi el centro del campo, la pastilla hace un extraño al botar y el portero local, Manny Legace, se la traga. El pasado como “ala roja” del portero local no hizo más que alimentar las suspicacias. Y cundió el desánimo en la parroquia local ante el 0-2, anotado por un participativo Dan Cleary. De espaldas, el número 11 suelta un certero lanzamiento de reverso en las inmediaciones de la portería de Legace ante el que el meta no puede hacer nada.
Pero todo cambió tras la reanudación. “Orgía hockeylística” (si me permitís la expresión) de los locales. Todo comenzó con una situación de 5 contra 3 en pista, que San Louis no pudo hacer menos que aprovecharla. Keith Tkachuk, un viejo rockero de la competición, culminó en las proximidades de la portería defendida por Hasek (otro que tal baila). Y empataron a renglón seguido. Gran asistencia desde zona defensiva por parte del joven Wagner que David Perron transforma en la igualada. La pareja Wagner-Perron fue también la protagonista del tercero. El defensor tiró desde la línea azul y el atacante barrió el rechace hacia la “jaula”. Buena muestra del talento imberbe en los Blues.
Todavía quedaba el cuarto. Jamal Mayers lanza un certero tiro cruzado que ni siquiera ve un desconcertado Dominik Hasek. De mención el pase ciego, por la espalda, del veterano Rucinsky a Mayers, previo al gol. Para ponerlo en las escuelas de hockey.
En 10 minutos los Blues habían remontado con una efectividad implacable ¡4 goles en 7 lanzamientos! Esto acabó con Hasek en el banquillo, despedido con el típico “Let´s go Blues” de un Scottrade Centre en éxtasis. Como colofón, los rumores del inicio por el error de Legace dieron paso a una atronadora ovación ante la exhibición del meta local (17 paradas en este periodo).
Detroit intentó recuperar el tono perdido tras el segundo intermedio. Con Osgood en la portería, los Red Wings tuvieron más seguridad defensiva y se lanzaron a por el gol. A 5 minutos del final lo encontraron, en una gran acción por la izquierda de Jiri Hudler (el más destacado junto a Cleary de los visitantes), que coloca un gran pase al segundo palo para que Filppula ejecute. Ahí se quedó la cosa, ya que a pesar de la presión, los de Andy Murray aguantaron espoleados por un público encendido, en un auténtico ambiente de playoff ¡Espectacular! Los dos puntos se los llevan los Blues, que dejan atrás su racha de tres derrotas consecutivas.

lunes, 12 de noviembre de 2007

LA VIDA AL REVÉS


EL 'CRACK' DEL PARTIDO
Viktor Kozlov (de blanco) fue la estrella de los Capitals con un gol y 2 asistencias. /Getty

OTTAWA SENATORS- WASHINGTON CAPITALS 1-4
Los Washington Capitals dieron una lección de humildad a los Senators y se hicieron con los dos puntos que estaban en juego en el Scotia Bank Place. Con un juego de lujo y una concentración defensiva de 10, los Caps dejaron claro que ese último puesto en la clasificación de la Conferencia Este no puede ser más que un espejismo.
Y es que desde el primer minuto supieron controlar a las estrellas de los Senators. Sin Spezza (lesionado), Danny Heatley y Daniel Alfredsson se debían echar el equipo a las espaldas. Lejos de ello, maniatados desde el inicio, apenas se les vio en los dos primeros parciales, mostrando muy a las claras la efectividad de la línea defensiva del equipo capitalino estadounidense. Las ayudas defensivas eran constantes, y la concentración imperturbable. Así se llegó al final del primer periodo, con el resultado inicial y, eso sí, con alguna advertencia local en los sticks de Alfredsson o Chris Kelly.
El segundo periodo siguió por los mismos derroteros. Ottawa no terminaba de carburar e incluso desaprovechó una doble superioridad (5 contra 3). Estuvo cerca del gol pero unas veces el palo (Fisher) y otras veces las intervenciones del alemán Olaf Kolzig privaron a los locales de ponerse por delante en el marcador.
Pero como afirma el dicho, el que perdona lo paga. Los de Glen Hanlon salieron reforzados de esa situación comprometida superada y poco a poco se fueron sacudiendo el dominio del conjunto local. Y en estas apareció Viktor Kozlov (no confundir con Slava Kozlov, el jugador de Atlanta). Recoge el puck en el perfil derecho del ataque de los Capitals y tras un par de fintas coloca la pastilla de reverso en el palo largo, inalcanzable para Ray Emery.
Aquí no terminó la exhibición del jugador ruso. De nuevo Kozlov realiza una gran acción que parte desde la trasera de Emery. Lanza un disparo con mucha intención buscando que la pastilla rebote contra la espalda del portero y se cuele. El puck sale haciendo una parábola y Backstrom, muy atento, la introduce en la portería con un golpeo muy poco ortodoxo, pero efectivo. 0-2 y primer gol del joven jugador sueco. Y no quedó ahí la cosa. De nuevo el gran Kozlov roba un puck en la zona neutral y “lanza” con un gran pase a Fleischmann, que el checo no desaprovechó con un certero disparo ajustado al palo derecho de Emery. Sorpresa en el Scotia Bank Place. Los últimos estaban machacando a domicilio a los primeros.
El final del segundo periodo dio ciertos motivos para la esperanza a la parroquia local. Heatley, cayéndose, cede a Fisher la pastilla, que pone un gran pase de primeras para que Dani Alfredsson recorte diferencias. Es el 11 de la temporada para el “capi” de los Senators.
Tras el segundo parón, los Senators se lanzaron sin remilgos al ataque. Asedio constante pero sin fruto, en gran parte por la pésima superioridad numérica de los Senators, algo vital en esta nueva NHL. Faceta a mejorar para los de John Paddock. Aunque a cada cual lo suyo. Los Capitals se defendieron como gato panza arriba, muy bien organizados y con una actitud y concentración sobresaliente. Los locales esperaban que al final cayera el fruto por maduro, pero los Capitals estaban en su día de gracia y mataron el partido a la contra. A 3:45 del final, Alexander Ovechkin recoge el puck, entra en zona ofensiva por el lado izquierdo, a banda cambiada. Amaga slap y lanza un ajustado y duro tiro de arrastre que Emery ni ve. Décimo gol de la megaestrella rusa, que decantó el partido definitivamente del lado visitante. Por cierto, el 1-4 venía de un robo en zona defensiva. Homenaje postrero más que merecido al buen hacer de la defensa de los Capitals.

THE BEST OF THE WEEK (Los mejores goles y cargas de la semana)

viernes, 9 de noviembre de 2007

EL ADIÓS DE "THE BIG E"

Él lo tenía todo. Envergadura, fuerza, técnica...pero desafortunadamente las lesiones han acortado su vida deportiva en la NHL. No obstante, ha tenido una magnífica carrera y ha dejado buena muestra de ello”. John Leclair dio así la despedida a uno de los mejores jugadores de la NHL en la década de los 90. Eric Lindros ha confirmado su retirada a sus 34 años, tras largos meses de incertidumbre. Era un rumor a gritos. El canadiense estaba pensando seriamente colgar los patines tras la falta de ofertas y sus problemas crónicos con las lesiones.
Nadie se podía imaginar en el lejano 1991 que aquel jugador que tanto prometía acabaría su carrera con más sombras que luces. El considerado durante mucho tiempo como el sucesor de Wayne Gretzky (de ahí que se le denominara “The Next One” en clara referencia al seudónimo del mejor jugador de todos los tiempos, “The Great One”), fue elegido en el draft de 1991 por Québec Nordiques. En uno de los culebrones más sórdidos de la historia más reciente de la NHL, el de London se negó a jugar en un equipo franco-canadiense y forzó su salida, yendo a parar finalmente a los Philadelphia Flyers.
En Pensylvania se hizo pronto con el cariño de la afición. Su juego poderoso, espectacular y agresivo, muy del gusto de la parroquia de Philadelphia, le convirtió en un auténtico ídolo. Además formó junto a Mikael Renberg y John Leclair la temida “Legión of Doom”, una de las mejores líneas ofensivas que se recuerdan.
Fuera del antiguo First Union Centre, la figura de Lindros era admirada, temida y odiada a partes iguales. “Eric era un jugador al que odiaba cuando jugaba contra él y era un chico absolutamente increíble cuando jugabas con él. En mi opinión, ha sido el jugador más dominante que con el que me he encontrado a lo largo de mi carrera en la NHL”. Así hablaba sobre él Matthew Barnaby, uno de los tipos más duros de la competición, que “se las vio tiesas” en más de una ocasión con Lindros, y que después fueron compañeros en los NY Rangers. De carácter vengador, y porque no decirlo, un poco provocador, no dudó en dar la cara en todo momento ante los retos de los rivales y eso le traería serios problemas durante toda su carrera. Constantes lesiones y conmociones cerebrales impidieron rara vez que el “center” canadiense fuese más allá de los 70 partidos en temporada regular. “Me arrepiento de cosas que he hecho”, comentaba el célebre número 88 en sus últimos años de carrera.
Y fue precisamente una conmoción la que marcó el principio del fin de la carrera de Eric Lindros. Carga poderosa de hombro por parte de John Stevens sobre la cabeza de Lindros en plenos playoffs del año 2000. El jugador tuvo que salir de la pista ayudado por dos compañeros y se mantuvo un año entero fuera de las pistas por los efectos de la misma.
Se temía que si volvía y sufría la enésima conmoción cerebral eso podía acabar no sólo con su carrera deportiva sino incluso con su vida. Aquí se cortaba la relación del 88 con el equipo que marcaría su vida. Un subcampeonato de la NHL y un Hart Memorial Trophee( el MVP de la NHL), además de numerosos premios en el seno de los Flyers.
Lindros, luchador como pocos, decidió continuar y fue traspasado a los Rangers en el 2001, firmando una buena temporada en lo individual coronada por el oro olímpico con Canadá en Salt Lake City.
Pero una nueva conmoción cerebral (la octava) hundió definitivamente la carrera de Lindros. Nunca volvió a ser el mismo, vagando como alma en pena por las pistas de hielo de la NHL con Rangers, Toronto y finalmente Dallas. Por ello, sabiendo que no estaba al nivel que desearía y ante el consejo de muchos médicos que le recomendaban una retirada ante el peligro que corría, Lindros ha decidido dejar la práctica del hockey. En total 372 goles y 493 asistencias en 760 partidos en la NHL(de temporada regular). “He disfrutado mucho de mis años como jugador y ahora tengo ganas de vivir el siguiente capítulo en mi carrera”. Esa nueva misión podría ser la de representar a los jugadores en la Asociación de jugadores de la NHL. “Sería un privilegio representar a los chicos en nuestra asociación”, afirmaba.
De bien nacidos es ser bien agradecidos. Eso ha debido pensar el 88, que no ha querido olvidarse de quienes tanto le ayudaron en los momentos malos, en las tediosas recuperaciones tras sus conmociones, y ha donado 5 millones de dólares al hospital de London (Canadá). Bonita guinda para el pastel de la carrera deportiva de uno de los jugadores más inolvidable y especiales de la NHL. Simplemente único: Eric Lindros.

jueves, 8 de noviembre de 2007

LOS ISLANDERS SE HACEN CON EL DERBI DE NEW YORK


"SATAN-ICO"
Miroslav Satan dio la victoria a los Islanders con su cuarto gol en 6 partidos. /Getty

NEW YORK ISLANDERS- NEW YORK RANGERS 3-2
Los New York Islanders cortaron en seco el buen momento de resultados de sus vecinos y rivales acérrimos de New York. En un partido francamente interesante, los de Long Island se hicieron con la victoria por 3-2 ante un Nassau Veteran Memorial Colisseum abarrotado.
El derbi fue apasionante de principio a fin. Si bien los partidos previos hacían esperar un resultado corto y un duelo en las metas entre DiPietro por los locales y Lundqvist por los Rangers, el partido resultó ser de gran belleza, con alternativas constantes tanto en el marcador como en el juego y, sobre todo, con un juego rápido y de muchos quilates.
El primer periodo concluyó sin goles en el marcador pero se fue volando. Sin apenas parones, los Islanders fueron los más incisivos aunque no contaron con grandes oportunidades.
El segundo periodo comenzó del mismo modo, aunque con los Rangers algo más inspirados. Fruto de ello llegó el primer tanto del partido. En situación de powerplay, Chris Drury recibe en la línea azul y lanza un misil que se cuela entre las guardas de un tapado Rick DiPietro. Al igual que contra los Flyers, los Rangers demostraron que ese 24º puesto en situación de superioridad es transitorio y que pronto cambiará. Poderío le sobra para ello, con un equipo especial formado por Jagr, Shanahan, Drury, Gomez y Roszival ¡Casi nada!
Y con ventaja visitante se llegó al segundo intermedio. Pero aún quedaba lo mejor, ya que en el periodo definitivo se destapó el tarro de las esencias. Al poco de iniciarse, roba Fedotenko en la medular y pone un excelente pase a la parcela derecha del ataque desde donde Trent Hunter fusila a Lundqvist. Cuarto de la temporada para el “cazador”. Sin tiempo para el relax, Miroslav Satan estuvo cerca de darle la vuelta al marcador tras una gran acción de Conrie ¿Premonitorio?
Pero fueron nuevamente los Rangers quienes se pusieron a la cabeza. Juego en la trasera de Drury, recibe Avery en la derecha, pegado a los cristales, y manda un pase milimétrico, de lujo a Paul Mara, que sólo tiene que poner el stick para anotar en el segundo palo el segundo del conjunto de la Gran Manzana. Pudo llegar el tercero, bien en un nuevo powerplay o en un intento de “envoltorio” de Sean Avery, que en el día de hoy se olvidó de su faceta de “tipo duro” para adquirir el rol de “playmaker”. Una pena para los Rangers que no culminara en gol porque los Islanders reaccionaron con implacable efectividad.
Superioridad numérica 4 para 3 de los Islanders. Mike Conrie se mueve por su zona ofensiva con elegancia, un Gene Kelly bailando sobre hielo, y le pone un magnífico pase a Sergei Fedotenko para que anote el quinto de la temporada y el tanto de la igualada. El ucraniano no puede hacer menos que rendirse a la genialidad de Conrie, en el mejor inicio de temporada de su carrera del ex de Ottawa y Phoenix entre otros.
Y tras un mano a mano de Sillinger que salva milagrosamente Lundqvist, los locales dieron la vuelta a la tortilla. Robo de Park en las barreras, cede a Miroslav Satan que bate inapelablemente a Lundqvist. El eslovaco sigue con su racha individual espectacular (4 goles y 5 asistencias en los últimos 6 partidos). Los Rangers lo intentaron ‘in extremis’, pero un DiPietro solvente evitó que los puntos volaran de Long Island. Doble premio para los locales, que además cortan una racha de 4 victorias consecutivas a sus vecinos.

martes, 6 de noviembre de 2007

LUNDQVIST LLEVA A LOS RANGERS A LA VICTORIA ANTE LOS FLYERS


"KING" LUNDQVIST
El meta sueco firmó su cuarto "shutout" de la temporada./Getty

NEW YORK RANGERS- PHILADELPHIA FLYERS 2-0
En esta nueva NHL de tolerancia cero hay unas máximas para que un equipo pueda desarrollar al máximo su potencial, y como muestra de ello, dos de ellas fueron claves en el devenir del encuentro entre Rangers y Flyers. La primera es, evidentemente, la indisciplina. Cada sanción supone la superioridad numérica del rival, una oportunidad magnífica para decantar el partido a su favor. Por prolongación, el buen trabajo de los equipos especiales tanto en superioridad como en inferioridad numérica adquieren una importancia vital en esta remozada NHL. Y en estos dos puntos fue donde se decantó el duelo del Madison Square Garden del lado de los Rangers.
Los protagonistas del prepartido fueron Drury y Briere, que se reencontraban sobre el hielo tras sus marchas de Buffalo. También lo fue Gagne, que volvía a las pistas superada una leve conmoción cerebral (fruto de una carga sobre su cabeza)
Rivales acérrimos de toda la vida, la mala sangre entre Rangers y Flyers no tardó en fluir por el Madison. Dos peleas en los primeros minutos dejaron claro que había cuentas pendientes de pasados envites. Y el juego lo notó. Tosco, sin ritmo, los primeros minutos fueron una vuelta al pasado. Poco a poco se fueron desperezando ambos equipos, aunque fueron los locales quienes llevaron la iniciativa, generando mucho peligro tanto en powerplay como a la contra. Así estuvo a punto de abrir el marcador Jaromir Jagr, en un 3 contra 1, que Biron atajó con maestría. Fue el toque de atención del crack checo, que tuvo su culminación cuando el primer periodo expiraba. A 32 segundos del final, el 66 de los Rangers entra por el flanco izquierdo y, usando a Coburn de pantalla, lanza un poderoso tiro de arrastre cruzado ante el que nada puede hacer el meta de los Flyers. Gol de los que se llaman psicológicos para apostillar un periodo de rotundo dominio local.
El segundo periodo siguió por los mismos derroteros. Los Flyers eran incapaces de aprovechar sus superioridades y se mostraban por momentos impotentes en ataque ante un “King” Lundqvist infranqueable. En el duelo de porterías Martin Biron no le fue a la zaga. Mantuvo a los visitantes a flote luciendo cualidades.
La indisciplina visitante hizo que los Flyers sufrieran un desgaste tremebundo en inferioridades durante gran parte del segundo periodo. No obstante los Flyers también generaron su peligro. Mostraron que son francamente peligrosos a la contra cuando juegan con uno menos, como Scottie Upshall, que en un mano a mano espectacular obligó a lucirse a Henrik Lundqvist.
Tras el segundo intermedio, los Flyers intentaron meter presión sobre la portería de Henrik Lundqvist, pero fue un querer y no poder. Philly ofreció poco o nada en ataque, con unos nefastos equipos especiales ofensivos y con pocas acciones de peligro. En esta, cuando más lo intentaban los visitantes volvió la indisciplina a conjunto entrenado por John Stevens. Y esta vez Philadelphia no pudo aguantar más. Brendan Shanahan aprovechó la primera opción que tuvo en powerplay para finiquitar el partido. 2-0 y se acabó lo que se daba. Una nueva indisciplina local acabó con el partido en la zona defensiva de los Flyers y con Henrik Lundqvist relajado y disfrutando de su cuarto “shutout” de la temporada y el 14 de su carrera NHL. Justo premio para la gran actuación del de Are.
Los Rangers parecen haber encontrado el camino tras problemas plausibles en la busca del gol. Motivos de euforia hay para el conjunto de la “Gran Manzana” que contrastan con el momento para la reflexión en los “voladores”. Mucho trabajo le queda por delante a John Stevens, que deben mejorar los equipos especiales y evitar caer en tantas penalizaciones para aspirar a algo serio. Tiempo queda.

domingo, 4 de noviembre de 2007

EXHIBICIÓN...Y SUSTO


A PUERTA VACÍA
Daniel Alfredsson aplaca las ansias de remontada de los Thrashers con el 6-4. /Getty

OTTAWA SENATORS- ATLANTA THRASHERS 6-4
Duelo de contrastes. El mejor de la Conferencia Este (Ottawa) contra el peor (Atlanta). Como si del guión de una mala película se tratara el partido siguió el patrón esperado durante gran parte del partido, punto por punto, letra por letra. En concreto los dos primeros periodos, donde Ottawa Senators demostró por qué están en la nómina de los equipos aspirantes a alzarse con el santo grial del hockey hielo: la Stanley Cup. Jugaban cuando querían, con una velocidad de circulación endiablada, ninguneando a unos Atlanta Thrashers que se quedaron al finalizar los dos primeros periodos en la friolera de...¡6 tiros a portería! Dominio absoluto, apabullante. Y eso que faltaba Jason Spezza...
Pronto dieron el primer puñetazo en la mesa los locales. Randy Robitaille (precisamente el sustituto de Spezza en la tripleta ofensiva con Alfredsson y Heatley) abre el marcador a los dos minutos de partido tras una buena lucha del equipo canadiense en las tablas. Hasta aquí aguantó Atlanta, que logró salir inmune del resto de periodo.
Pero tras el primer intermedio se acabaron las concesiones y Ottawa masacró a los Thashers. Primero Robitaille (firmando su doblete particular), Patrick Eaves segundos después, Foligno (tras un error de Bobby Holik en la medular) y Dani Alfredsson pusieron un esclarecedor 5-0 en el marcador al finalizar el segundo periodo. Repaso en toda regla. Sólo hubo un equipo sobre el hielo del Scotia Bank Place en los segundos 20 minutos y el pobre Johann Hedberg se tuvo que marchar con el rabo entre las piernas. Marrón sobresaliente para Ondrej Pavelec, joven portero checo de tan solo 19 años y con sólo un partido de experiencia en la competición. No obstante salió indemne, entre otras razones porque terminó el periodo y el segundo parón sentó fatal a los locales.
Salieron dormidos, demasiado relajados. Y esto les pudo costar caro. Un hat-trick de la megaestrella rusa Ilya Kovalchuk y un gol de Eric Perrin puso el miedo en los aficionados presentes en el equipo del "centurión". Para colmo Atlanta Thrashers disponía de una superioridad numérica a falta de 2 minutos para el final ¡Quién iba a soñar en el conjunto de Georgia una situación así apenas media hora antes! Pero fue aquí, en el momento clave, donde cada cual mostró su situación actual. Atlanta acechó jugándosela sin portero pero no culminó, y en un error de Kozlov, el Curro Romero del hockey hielo (capaz de hacer lo mejor y lo peor), Alfredsson mató definitivamente el partido a puerta vacía.
Los puntos se quedan en Ontario pero este partido es digno de reflexión. No se puede tirar una ventaja de cinco goles por relajación. Tirón de orejas para John Paddock y sus pupilos.

sábado, 3 de noviembre de 2007

PETER BONDRA SE RETIRA

El veterano eslovaco Peter Bondra ha decidido colgar los patines para convertirse en el nuevo GM de Eslovaquia (algo así como el director deportivo en un equipo de fútbol, para los neófitos). En la rueda de prensa se mostró muy ilusionado con el nuevo reto fuera del hielo. "Lo he querido mantener en secreto hasta que todo se confirmara". "Mi deseo es poder ayudar a Eslovaquia a ganar otra medalla de oro en un campeonato del mundo". Esto no le es extraño a Peter Bondra, que anotó el gol decisivo para que la bisoña selección eslovaca ganara el Mundial del 2002 ante Rusia.

El ex jugador tenía 39 años y estaba sin equipo. En su dilatada carrera destacó sobre todo su etapa en los Washington Capitals, donde se convirtió en líder y referencia del equipo capitalino estadounidenses desde 1990 hasta el 2004. Sus mayores logros llegaron en esta etapa, siendo 5 veces seleccionado para el "all-star" y cayendo en la final de la Stanley Cup de la 97-98. Sus últimos equipos fueron los Senators, Thrashers y, la pasada campaña culminó su carrera con los Blackhawks de Chicago.

En total 503 goles y 389 asistencias en los 1081 partidos de temporada regular disputados para uno de los héroes nacionales de Eslovaquia. Su próxima cita, ya desde la gerencia será el Mundial del 2008 que se celebra en Halifax y Quebec. Si se desenvuelve tan bien en las oficinas como en el hielo...ojo con los centroeuropeos.

viernes, 2 de noviembre de 2007

LOS PENGUINS IMPONEN SU CALIDAD ANTE UNOS MERMADOS WILD


CUATRO PUNTOS
Sidney Crosby firmó una gran actuación ante los Wild con 1 gol y 3 asistencias. /Gettyimages

MINNESOTA WILD- PITTSBURG PENGUINS 2-4
Los Pittsburg Penguins dieron una nueva lección de madurez en su visita al Xcel Center de Mineapolis. Supieron imponer su estilo de hockey rápido y vivo para de esta manera superar a unos meramente aguerridos Wild.
Y es que el conjunto local contaba de inicio con bajas muy importantes. La columna vertebral ofensiva, esto es, el dueto eslovaco Gaborik-Demitra, aquejados de problemas en la ingle. Asimismo el meta titular Niklas Backstrom también se quedó fuera del equipo para este partido por el mismo problema. No vamos a recurrir a la broma típica pero sí que diremos que esto evidentemente se debía notar sobre el hielo, y los Wild lo notaron de principio a fin.
El primer periodo fue controlado sin problemas. La trinchera montada en la neutral por Jacques Lemerre, técnico local, socavó cualquier intentona visitante en un tiempo que no pasará a la historia precisamente por su juego. La única gran ocasión la tuvo Miko Koivu tras una buena lucha en la barrera por parte de Parrish, y que el hoy meta titular de los Pens Dany Sabourin atajó con acierto.
Pero la cosa cambió tras el primer intermedio. Los Penguins volaron la trinchera con su juego enérgico, rápido. Advirtió Gonchar con un lanzamiento de arrastre que dio en el larguero. Prólogo para lo que sería el primer tanto del partido. Juego en la trasera de Sydney Crosby, que asiste en un aparente semifallo a Malkin, que en una acción rápida desde la trasera logra colar la pastilla por el palo izquierdo de Josh Harding, sustituto de Backstrom.
La reacción no se hizo esperar. Presión constante de los Wild que acabó con el tanto de Veilleux. Tiro duro de Radivojevic que supera a Sabourin e golpea en el larguero. El rebote tras tan duro impacto llega a Veilleux, que sólo tiene que empujarla. Pero poco duró la alegría de los locales puesto que, segundos después, Evgeni Malkin firmó su doblete al aprovechar un rechace. Así concluyó el segundo periodo.
Tras la reanudación, los Wild se lanzaron decididamente a por el empate. La buena actuación defensiva, característica de este equipo, y la presencia ofensiva de los locales acabo consiguiendo el fruto deseado. Gran jugada personal de Miko Koivu en el perfil izquierdo del ataque de los Wild, este asiste al "capi" Brian Rolston, que mete la pastilla en la “jaula”.
Pero la tónica general del partido, la de acción-reacción, se mantuvo vigente en el periodo definitivo. Esta vez en powerplay, ante los Wild, uno de los mejores equipos en inferioridad de la competición. Buena circulación de puck por parte de los Pens, con mucha paciencia. Finalmente la pastilla le llega al veterano Petr Sykora, que supera a Harding con un gran tiro de arrastre desde la zona central.
Los Wild lo intentaron, buscaron esa reacción que finiquitara la ventaja visitante, pero en una contra Sydney Crosby sentenció el encuentro al superar en un mano a mano a Harding. Cuatro puntos en este partido para el joven capitán de los Pens (1 gol, 3 asistencias). Con el 2-4 en el marcador, apenas los Wild expusieron algo para buscar meterse en el partido. Sólo Miko Koivu puso en problemas a Sabourin, pero eso no fue suficiente. Los Pens se llevan los puntos a Pensylvania.

sábado, 27 de octubre de 2007

¿LOS LEAFS NO LA SABEN METER?


DEBUT SOÑADO
Jiri Tlusty anotó un doblete en su debut NHL e impulsó a los Leafs a la victoria. / Getty

PITTSBURG PENGUINS- TORONTO MAPLE LEAFS 2-5
Los Toronto Maple Leafs dejaron atrás la crisis goleadora que atravesaban para derrotar por un contundente 2-5 a los Pittsburg Penguins en el Mellon Arena. Un auténtico homenaje al juego abierto y ofensivo en el cual Toronto desterró el dudoso honor de ser el equipo menos goleador de la competición.
Y eso que el primer periodo no hizo atisbar dicha resolución. Oportunidades en ambas portería, aunque con un mayor peligro por parte del equipo canadiense, que incluso se estrelló con el palo a tiro de Wozniewski. Pero fueron los Penguins quienes se adelantaron en el marcador. Malkin tira a portería, Toskala interviene pero deja la pastilla suelta. Los defensores no son capaces de evacuarla y Sydney Crosby, el más listo de la clase, llega y la aloja en la “jaula” fruto de la insistencia. Tan sólo el tercero de la temporada para el máximo anotador de la pasada campaña.
Pero tras el intermedio todo dio un vuelco. Empezó fuerte Pittsburg, acechando la portería defendida por Vesa Toskala, que se mostró firme durante todo el partido. Quizás este sea el portero que tanto tiempo venía necesitando el equipo canadiense. Los “Pens” se chocaban con el “muro” finlandés y Toronto aprovechó una acción aislada para igualar el marcador. Tiro de Niki Antropov, muy activo para lo que nos tenía acostumbrado en otras temporadas, y Alex Steen está rápido y hábil para aprovechar el rechace de Fleury e igualar la contienda.
Tras el 1-1 se descorchó la botella de “espumoso” y vivimos un final de periodo espectacular. 5 minutos sin ningún parón, con un hockey de ida y vuelta, abierto, ofensivo,...Vamos, una alegría para la vista pero que no tuvo incidencia en el marcador.
El tercero comenzó por los mismos derroteros, y por desgracia para los “Pens”, no sólo en cuanto a juego sino también en cuanto al aspecto anotador de Toronto. El equipo canadiense acabó de raíz con todos los debates al respecto de su poca facilidad anotadora, y es que en el periodo definitivo fueron un efectivo martillo pilón. En menos de 1 minuto, los Maple Leafs pusieron el marcador 1-3. Fue el momento del debutante Jiri Tlusty, checo de 19 años, que tuvo el debut soñado. Primero redireccionó un lanzamiento de Alex Steen y después mostró velocidad y buen patín para aprovechar un excelente pase desde zona defensiva de Kubina. Doblete del rookie que ponía en franca ventaja a los de Ontario y con todo el último periodo por delante.
La reacción de los locales no se hizo esperar, como siempre en este partido, por mediación de la primera línea ofensiva (Crosby- Recchi- Malkin). Pero pronto el partido cayó en la aleatoriedad. De nuevo juego abierto, toma y daca. Pero estaba claro quién era en este partido el equipo inspirado, y no tardó en demostrarlo, esta vez en powerplay. Ya habían dado muestra de peligro y de un equipo especial ofensivo de lujo, muy bien trabajado por Paul Maurice (el entrenador de los Maple Leafs, para los menos conocedores). Eso se plasmó en una gran circulación de pastilla con Sundin como jefe de operaciones, recibe en las cavernas, en la trasera Alex Steen, que ve la llegada desde la línea azul de Kaberle y el checo lanza un inapelable disparo ante el que nada puede hacer Fleury. Aquí no quedó la cosa porque pocos segundos después Devereaux aprovecha un error de Mark Recchi en defensa para anotar el 1-5. Si había algún atisbo de remontada, se quedó sepultado en su totalidad tras este error. Ya los “Pens” se limitaron a buscar un gol que dignificara en algo la rotunda derrota, fruto de lo cual llegó el gol de Gonchar en powerplay. Ahí se quedó la cosa. Y es que poco o nada se puede hacer cuando un equipo está tan inspirado como estos Maple Leafs.

jueves, 25 de octubre de 2007

LOS PENGUINS MUESTRAN SU MADUREZ ANTE UNOS DESACERTADOS RANGERS


¡VAYA PAREJA!
Malkin (der) anotó el 3º de la temporada y Crosby (izq) sumó una nueva asistencia. /Getty

PITTSBURG PENGUINS- NEW YORK RANGERS 1-0
Ya no son el bloque talentoso pero carente de experiencia de antaño. Los Pittsburg Penguins han madurado, y de qué manera. Tuvieron controlado el partido en todo momento y se llevaron el gato al agua por 1-0 ante los Rangers en el primer duelo de los 8 que tendrán esta campaña.
Ya de primeras dieron mostraron un equipo especial ofensivo muy bien trabajado, con gran movilidad y talento a raudales. Mientras tanto, los de la Gran Manzana comenzaron el partido dubitativos, desorientados, favoreciendo las acometidas de los locales. El puck era controlado por los “pingüinos”, pero los Rangers ponían las ocasiones más claras, incluido un tiro al palo de Scott Gomez tras un error en la salida de puck del equipo local. Y aunque en powerplay ambos equipos generaban peligro, los porteros se mostraron solventes y evitaron cualquier modificación en el marcador en el primer periodo.
Pero la cosa cambio nada más comenzar el segundo periodo, en concreto, a los 44 segundos. Tiki-taka sobre hielo por parte de los Penguins en superioridad numérica. Sydney Crosby la toca de primeras a Ryan Whitney, que da un pase de la muerte magnífico, un auténtico regalo que Evgeni Malkin no puede hacer más que aprovecharlo para poner a los locales por delante. Y pudo no quedar aquí la cosa, puesto que medio minuto después Jordan Staal dispuso de un “penalty shot”, que marró lastimeramente, sin apenas ofrecer nada más que un tiro a tres metros de Henrik Lundqvist.
Minutos negros de los visitantes pero que generaron una reacción. Acoso sobre la portería de Marc-Andre Fleury, con lanzamiento incluido de Jaromir Jagr al larguero. No obstante no todo fue suerte para el quebecuá, que se mostró inspirado para frenar las arremetidas del equipo visitante. Y los Penguins no permanecieron dormidos, sino que a la contra generaron peligro, y mucho. Evgeni Malkin estuvo apunto de firmar un doblete de no haber sido porque su intencionado lanzamiento impactó contra el larguero de Lundqvist.
Tras el segundo intermedio, la película mantuvo el mismo guión: los Rangers acechando a un firme Fleury y los Penguins dando muestras claras de peligro en contras y superioridades numéricas. Un tuya y mía entre Sydney Crosby y Recchi pudo acabar en gol de no haber sido por el patín de Girardi, que cortó el pase del hombre franquicia de los Penguins y de la NHL (Sydney Crosby, para los neófitos) al ex de Flyers o “Canes” entre otros. Los New York Rangers siguieron peleándose con su destino y con su falta de tino de cara a portería (más de 120 minutos sin anotar gol) y Callahan se estrelló una vez más con el palo de Fleury a 5 minutos del final.
Ya sólo quedaba encomendarse a la superioridad numérica y a los Drury, Gomez, Jagr...Talento de sobra para meter miedo a cualquier portero, pero Fleury estaba iluminado y con la suerte de su parte...y los “killers” de los Rangers negados. Por tanto, y como no podía ser de otra manera, no sacaron rédito de la superioridad y, para colmo, con Sidney Crosby como jefe de operaciones, se vieron “toreados” por el delicioso somnífero del toque-toque, marca de la casa de estos "Pens", que tuvo metido los dos últimos minutos de partido en la zona defensiva. Seña de calidad y de madurez de los locales, y es que...los Penguins ya han crecido.

lunes, 22 de octubre de 2007

LOS RED WINGS MUESTRAN SUS CREDENCIALES ANTE LOS SHARKS


SEGUNDO DE LA TEMPORADA
Datsyuk vuelve a la senda del gol para acabar con la resistencia de San Jose./ Gettyimages

SAN JOSE SHARKS- DETROIT RED WINGS 2-4
En esta nueva NHL del tope salarial es muy difícil mantener el núcleo sobre el que se asienta un equipo. Detroit no sólo lo ha logrado sino que ha adquirido a un defensa de garantías como Bryan Rafalski, que sustituye a las mil maravillas la marcha de Schneider. Con estos mimbres era complicado que los resultados no llegaran, y eso se está certificando en este inicio de campaña.
Una buena piedra de toque para ver las posibilidades reales del conjunto entrenado por Mike Babcock era la visita a los San Jose Sharks (uno de los poderosos del Oeste), más aún con los aires de venganza que se respiraban en el ambiente del HP Pavilion. Cabe recordar que el año pasado, Detroit segó las esperanzas de los californianos en semifinales de conferencia.
Y ese espíritu pareció impulsar a los locales, que dominaron de cabo a rabo el primer periodo. Fruto de ese dominio constante fue el primer gol del partido. Buena superioridad numérica de San Jose, que acaba en un lanzamiento duro de Vlasic. El joven defensor canadiense no encuentra portería, pero el rebote de la pastilla contra la trasera se convierte en una asistencia de oro para Mike Grier, que aloja la pastilla en la portería. Tras ello, los locales siguieron con el asedio y solo un espectacular Chris Osgood evito que el marcador se moviera más en lo que restaba de periodo. Osgood y el palo derecho de Nabokov. A 20 segundos del final, el meta kazajo no pudo controlar un lanzamiento de Lebda desde la línea azul y el puck fue suave suave a estrellarse contra el palo derecho de su meta. Suerte...y justicia, puesto que Detroit no existió en el periodo inicial, en parte minado por su indisciplina (tres inferioridades en este periodo).
La cosa cambió tras la reanudación. Datsyuk y Zetterberg juntos son un incordio para las defensas rivales, y una bendición para los Red Wings, por más que Babcock se empeñe esta temporada en separarles. Las primeras acciones de peligro fueron de ellos pero fue otro europeo, Niklas Kronwall, quien igualó la contienda. En línea azul impide el despeje de Marcel Goc, baja la pastilla y suelta un slap que se cuela entre las guardas de un desafortunado Nabokov. Pero aquí no cejó el dominio visitante, que pocos minutos después se puso por delante en el marcador, gol de Zetterberg, con la inestimable ayuda de Holmstrom molestando la visión de Evgeni Nabokov.
Y fue este tanto el que despertó de su letargo a los Sharks. El teutón Ehrhoff envió una pastilla al palo y Rivet puso a prueba los reflejos de Osgood, muy seguro en los lanzamientos elevados. Pero el acoso de estos minutos se tradujo en el empate. Jonathan Cheechoo desvía en frente de Osgood el enésimo lanzamiento desde la línea azul de Matt Carle. Y con empate a dos acabó el segundo periodo, no sin antes lucirse ambos metas.
Evgeni Nabokov, hasta entonces dubitativo, mostró su mejor cara en el final del segundo y principio del tercer periodo, salvando las acometidas en powerplay de la temible legión sueca de los Red Wings (Lidstrom, Holmstrom, Zetterberg, ...). A pesar de superar estos malos momentos, los locales no fueron capaces de reaccionar, no "mordieron". Sólo una jugada entre Pavelski y Thornton (que Lilja evitó agarrando al segundo) dio sensación de cierto peligro. Detroit tenía bien mansitos a los “tiburones”.
Y aquí se germinó el desenlace. Matt Ellis con un estrambótico lanzamiento de revés bate a un sorprendido Nabokov para establecer el 2-3. Primer gol del rookie en la NHL. Sin tiempo para reaccionar, un 5 para 3 fue aprovechado por Pavel Datsyuk para “matar” el partido. Excepcional pase de la muerte de Henrik Zetterberg ( por algo es el líder en puntuación de la NHL) que el talentoso jugador ruso sólo tiene que empujar. Segundo tanto de la temporada para Datsyuk. Quedaban 10 minutos por delante, pero los Sharks no opusieron resistencia. Ya estaba cazado el “tiburón”... y los puntos, que van para Michigan.