
DE RÉCORD
Lupul consiguió 6 puntos, cosa que no hacía níngun "flyer" desde Lindros en el 97. /Getty
PHILADELPHIA FLYERS- PITTSBURG PENGUINS 8-2
Buenos tiempos para la ciudad del amor fraternal. Los Philadelphia Flyers siguen mostrando su contundencia y dejando claro que el gran inicio de campaña no fue algo casual. Esto lo evidenciaron en la contundente derrota por 8-2 ante sus vecinos del estado de Pensylvania: los Pittsburg Penguins.
Ya el inicio de partido puso las cosas en su sitio. Los Flyers más incisivos, acosando la portería de un Danny Sabourin, sustituto de un lesionado Marc-Andre Fleury. Los frutos no tardaron en llegar a modo de goles. Y fue Joffrey Lupul quien se erigió ya entonces como líder de los Flyers. Dos goles para empezar que sirvieron para meter tierra de por medio cuando tan sólo se habían disputado cuatro minutos de partido.
No obstante, los Penguins supieron reaccionar y mediante una efectividad aterradora en superioridad numérica pusieron la igualada en el marcador. Los tantos fueron del defensor Ryan Whitney y del veterano Petr Sykora. Pero esto no fue más que un destello en una noche de sombras para el conjunto visitante. Allí se acabó su efectividad en powerplay y las opciones de los Pens, un tanto indolentes en cuanto a la actitud se refiere durante gran parte del partido.
Esto se reflejó muy a las claras tras el primer intermedio. Si bien el inicio con alternativas hizo albergar ilusiones al conjunto entrenado por Michel Therrien, pero los Flyers no tuvieron piedad y en unos cuantos zarpazos de calidad se escaparon nuevamente en el marcador. Y si ya Lupul había lucido en el primer periodo, aquí ni mucho menos se escondió. Se supo aliar con sus compañeros de línea (RJ Umberger y Richards) y fueron una pesadilla constante para la defensa de Pittsburg. Así, tras una gran jugada de Lupul, el ex de Edmonton asiste a RJ Umberger, que con un certero disparo bate a Sabourin. El portero visitante no pudo reaccionar, “cegado” por la pantalla de libro que le realizó el tercero en discordia (Mike Richards). Tras este gol sólo existió un equipo. Acoso constante de los locales que culminó en el segundo de la noche de RJ Umberger. Finta a Scuderi, al que le deja “roto” y anota con un fuerte disparo por el primer palo.
El intento de reacción de los Pens fue efímero y el eclipse de ideas se prolongó hasta el final del encuentro, en parte por las buenas intervenciones en momentos puntuales de Martin Biron. Los Flyers supieron capear el temporal, fruto de su indisciplina, y acabaron el periodo con un nuevo gol. Mike Knuble, siempre ojo avizor a todo rechace que queda suelto, emboca el puck tras un rechace de Sabourin. Y con 5-2 fuimos al segundo intermedio.
Un milagro hacía falta para que los Pens se levantaran, y ese día la divina providencia no estaba del lado de los visitantes. Llegarían 3 goles más de los Flyers, para orgullo y satisfacción de la parroquia local, que lanzó con gusto sus gorras en dos ocasiones para celebrar sendos hat-tricks de RJ Umberger y Joffrey Lupul, que remataron así un partido de oro. El otro tanto lo consiguió Braydon Coburn, que se sumó a la fiesta con un tanto en powerplay. La fiesta de la clase media, tan decisiva en los momentos importantes como las estrellas.
Para concluir, un dato sobre el gran partido de Joffrey Lupul. El ‘15’ logró 6 puntos (3 goles, 3 asistencias), algo espectacular que no conseguía ningún “volador” desde el año 1997 ¿Os suena Lindros?
Ya el inicio de partido puso las cosas en su sitio. Los Flyers más incisivos, acosando la portería de un Danny Sabourin, sustituto de un lesionado Marc-Andre Fleury. Los frutos no tardaron en llegar a modo de goles. Y fue Joffrey Lupul quien se erigió ya entonces como líder de los Flyers. Dos goles para empezar que sirvieron para meter tierra de por medio cuando tan sólo se habían disputado cuatro minutos de partido.
No obstante, los Penguins supieron reaccionar y mediante una efectividad aterradora en superioridad numérica pusieron la igualada en el marcador. Los tantos fueron del defensor Ryan Whitney y del veterano Petr Sykora. Pero esto no fue más que un destello en una noche de sombras para el conjunto visitante. Allí se acabó su efectividad en powerplay y las opciones de los Pens, un tanto indolentes en cuanto a la actitud se refiere durante gran parte del partido.
Esto se reflejó muy a las claras tras el primer intermedio. Si bien el inicio con alternativas hizo albergar ilusiones al conjunto entrenado por Michel Therrien, pero los Flyers no tuvieron piedad y en unos cuantos zarpazos de calidad se escaparon nuevamente en el marcador. Y si ya Lupul había lucido en el primer periodo, aquí ni mucho menos se escondió. Se supo aliar con sus compañeros de línea (RJ Umberger y Richards) y fueron una pesadilla constante para la defensa de Pittsburg. Así, tras una gran jugada de Lupul, el ex de Edmonton asiste a RJ Umberger, que con un certero disparo bate a Sabourin. El portero visitante no pudo reaccionar, “cegado” por la pantalla de libro que le realizó el tercero en discordia (Mike Richards). Tras este gol sólo existió un equipo. Acoso constante de los locales que culminó en el segundo de la noche de RJ Umberger. Finta a Scuderi, al que le deja “roto” y anota con un fuerte disparo por el primer palo.
El intento de reacción de los Pens fue efímero y el eclipse de ideas se prolongó hasta el final del encuentro, en parte por las buenas intervenciones en momentos puntuales de Martin Biron. Los Flyers supieron capear el temporal, fruto de su indisciplina, y acabaron el periodo con un nuevo gol. Mike Knuble, siempre ojo avizor a todo rechace que queda suelto, emboca el puck tras un rechace de Sabourin. Y con 5-2 fuimos al segundo intermedio.
Un milagro hacía falta para que los Pens se levantaran, y ese día la divina providencia no estaba del lado de los visitantes. Llegarían 3 goles más de los Flyers, para orgullo y satisfacción de la parroquia local, que lanzó con gusto sus gorras en dos ocasiones para celebrar sendos hat-tricks de RJ Umberger y Joffrey Lupul, que remataron así un partido de oro. El otro tanto lo consiguió Braydon Coburn, que se sumó a la fiesta con un tanto en powerplay. La fiesta de la clase media, tan decisiva en los momentos importantes como las estrellas.
Para concluir, un dato sobre el gran partido de Joffrey Lupul. El ‘15’ logró 6 puntos (3 goles, 3 asistencias), algo espectacular que no conseguía ningún “volador” desde el año 1997 ¿Os suena Lindros?
No hay comentarios:
Publicar un comentario