
DOS ERRORES...Y EL GOL DE LA VICTORIA
Sergei Gonchar se abraza a Sidney Crosby tras anotar el definitivo 3-2. /Getty
Pocos daban un euro por Pittsburg en los últimos minutos del duelo entre Pens y Capitals. Tras un partido repleto de errores de bulto y con una falta galopante de puntería, habían dilapidado prácticamente una de sus últimas opciones con una superioridad numérica a apenas cuatro minutos del final. Pero nunca hay que cantar victoria antes de tiempo, debió pensar al final del encuentro el conjunto visitante. Cuando el poweplay expiraba, Darryl Sydor lanzó desde la línea azul un disparo sin aparente peligro que fue redireccionado involuntariamente por un defensa para dejar a Kolzig impertérrito y provocar la explosión de alegría en el Melon Arena. El resto fue aprovechar el momentum, pero para explicar los azaroso y caprichoso que es el hockey tendremos que ir por partes.
Y es que el partido fue brillante a la par que aleatorio. Comienzo imprevisible, no tanto porque se adelantaran los locales en el marcador, sino por el autor del gol, Jeff Taffe. Primer tanto como “pingüino” del ex de los Coyotes. No menos sorprendente resultó ser el autor del gol del empate visitante. Donald Brashear, más conocido por sus puños de hierro que por su maña con el stick igualó la contienda aprovechando un error en el despeje de Sergei Gonchar. Pero el despropósito del primer periodo no quedó ahí. El segundo de los locales fue de auténtica locura. Lanza Whitney desde el círculo de face-off, Brent Johnson salva como puede pero el rechace llega a Armstrong, que sin ángulo la pone a la portería. Brent Johnson, recomponiendo la figura, en acción de retorno hacia su marco, se encuentra con la pastilla y se la cuela en la portería. Acción desafortunada del meta visitante en la que, para más inri, se lesionó y tuvo que dejar su puesto a Olaf Kolzig (el titular habitual). Día para olvidar.
Tras la reanudación, la primera línea de Washington empezó a actuar. Y es que cuando se juntan Ovechkin, Backstrom y Viktor Kozlov los equipos rivales tiemblan. Y el 2-2 es la mejor muestra del nivel de estos jugadores. Roba Ovechkin, se apoya en Kozlov que cede a Backstrom. El jovencísimo sueco amaga el pase a la incorporación de Kozlov pero cede al defensor que llega desde atrás, Brian Pothier, que con un zambombazo de primeras bate a Ty Conklin. Gran racha la del defensor de los Caps, que lleva 3 tantos en los últimos cuatro encuentros. Y esta línea siguió actuando, con los rusos haciendo daño, especialmente Kozlov, quizás ensombrecido por el Sputnik que tiene de compañero (Ovechkin) no tiene la prensa que se merecería. Además, la mano de Bruce Bodreau ya se empieza a ver, y el fore-check (presión) insistente puso en problemas a la creación de Pittsburg, dando como resultando el tercero de los visitantes. En época de regalos, Gonchar decidió darle un nuevo obsequio al equipo donde se destapó. Backstrom le roba la pastilla a un despistado Gonchar y el sueco se la pone en bandeja frente a la pintura para que Ovechkin de la vuelta al marcador. 26º tanto del ruso en lo que llevamos de campaña ¡Ahí es nada!
La falta de acierto local, un gran Olaf Kolzig y la solvente actuación de la defensa de Washington hizo pensar que los visitantes se iban a llevar el gato al agua. Nada más lejos de la realidad. Como diría la canción, sorpresas te da la vida, y el gol de Darryl Sydor empató el encuentro y hundió a los Caps, que aguantaron milagrosamente con empate el tiempo reglamentario, pero fueron incapaces de luchar contra su duro destino en la prórroga. Crosby aparece. Partiendo desde la trasera finta a Kolzig y cede atrás para que Gonchar se redima como él sabe de sus errores defensivos. De villano a héroe. En fin, caprichos del hockey.
Y es que el partido fue brillante a la par que aleatorio. Comienzo imprevisible, no tanto porque se adelantaran los locales en el marcador, sino por el autor del gol, Jeff Taffe. Primer tanto como “pingüino” del ex de los Coyotes. No menos sorprendente resultó ser el autor del gol del empate visitante. Donald Brashear, más conocido por sus puños de hierro que por su maña con el stick igualó la contienda aprovechando un error en el despeje de Sergei Gonchar. Pero el despropósito del primer periodo no quedó ahí. El segundo de los locales fue de auténtica locura. Lanza Whitney desde el círculo de face-off, Brent Johnson salva como puede pero el rechace llega a Armstrong, que sin ángulo la pone a la portería. Brent Johnson, recomponiendo la figura, en acción de retorno hacia su marco, se encuentra con la pastilla y se la cuela en la portería. Acción desafortunada del meta visitante en la que, para más inri, se lesionó y tuvo que dejar su puesto a Olaf Kolzig (el titular habitual). Día para olvidar.
Tras la reanudación, la primera línea de Washington empezó a actuar. Y es que cuando se juntan Ovechkin, Backstrom y Viktor Kozlov los equipos rivales tiemblan. Y el 2-2 es la mejor muestra del nivel de estos jugadores. Roba Ovechkin, se apoya en Kozlov que cede a Backstrom. El jovencísimo sueco amaga el pase a la incorporación de Kozlov pero cede al defensor que llega desde atrás, Brian Pothier, que con un zambombazo de primeras bate a Ty Conklin. Gran racha la del defensor de los Caps, que lleva 3 tantos en los últimos cuatro encuentros. Y esta línea siguió actuando, con los rusos haciendo daño, especialmente Kozlov, quizás ensombrecido por el Sputnik que tiene de compañero (Ovechkin) no tiene la prensa que se merecería. Además, la mano de Bruce Bodreau ya se empieza a ver, y el fore-check (presión) insistente puso en problemas a la creación de Pittsburg, dando como resultando el tercero de los visitantes. En época de regalos, Gonchar decidió darle un nuevo obsequio al equipo donde se destapó. Backstrom le roba la pastilla a un despistado Gonchar y el sueco se la pone en bandeja frente a la pintura para que Ovechkin de la vuelta al marcador. 26º tanto del ruso en lo que llevamos de campaña ¡Ahí es nada!
La falta de acierto local, un gran Olaf Kolzig y la solvente actuación de la defensa de Washington hizo pensar que los visitantes se iban a llevar el gato al agua. Nada más lejos de la realidad. Como diría la canción, sorpresas te da la vida, y el gol de Darryl Sydor empató el encuentro y hundió a los Caps, que aguantaron milagrosamente con empate el tiempo reglamentario, pero fueron incapaces de luchar contra su duro destino en la prórroga. Crosby aparece. Partiendo desde la trasera finta a Kolzig y cede atrás para que Gonchar se redima como él sabe de sus errores defensivos. De villano a héroe. En fin, caprichos del hockey.
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