sábado, 29 de diciembre de 2007

PITTSBURG SE SALVA IN EXTREMIS ANTE LOS CAPS


DOS ERRORES...Y EL GOL DE LA VICTORIA
Sergei Gonchar se abraza a Sidney Crosby tras anotar el definitivo 3-2. /Getty

Pocos daban un euro por Pittsburg en los últimos minutos del duelo entre Pens y Capitals. Tras un partido repleto de errores de bulto y con una falta galopante de puntería, habían dilapidado prácticamente una de sus últimas opciones con una superioridad numérica a apenas cuatro minutos del final. Pero nunca hay que cantar victoria antes de tiempo, debió pensar al final del encuentro el conjunto visitante. Cuando el poweplay expiraba, Darryl Sydor lanzó desde la línea azul un disparo sin aparente peligro que fue redireccionado involuntariamente por un defensa para dejar a Kolzig impertérrito y provocar la explosión de alegría en el Melon Arena. El resto fue aprovechar el momentum, pero para explicar los azaroso y caprichoso que es el hockey tendremos que ir por partes.
Y es que el partido fue brillante a la par que aleatorio. Comienzo imprevisible, no tanto porque se adelantaran los locales en el marcador, sino por el autor del gol, Jeff Taffe. Primer tanto como “pingüino” del ex de los Coyotes. No menos sorprendente resultó ser el autor del gol del empate visitante. Donald Brashear, más conocido por sus puños de hierro que por su maña con el stick igualó la contienda aprovechando un error en el despeje de Sergei Gonchar. Pero el despropósito del primer periodo no quedó ahí. El segundo de los locales fue de auténtica locura. Lanza Whitney desde el círculo de face-off, Brent Johnson salva como puede pero el rechace llega a Armstrong, que sin ángulo la pone a la portería. Brent Johnson, recomponiendo la figura, en acción de retorno hacia su marco, se encuentra con la pastilla y se la cuela en la portería. Acción desafortunada del meta visitante en la que, para más inri, se lesionó y tuvo que dejar su puesto a Olaf Kolzig (el titular habitual). Día para olvidar.
Tras la reanudación, la primera línea de Washington empezó a actuar. Y es que cuando se juntan Ovechkin, Backstrom y Viktor Kozlov los equipos rivales tiemblan. Y el 2-2 es la mejor muestra del nivel de estos jugadores. Roba Ovechkin, se apoya en Kozlov que cede a Backstrom. El jovencísimo sueco amaga el pase a la incorporación de Kozlov pero cede al defensor que llega desde atrás, Brian Pothier, que con un zambombazo de primeras bate a Ty Conklin. Gran racha la del defensor de los Caps, que lleva 3 tantos en los últimos cuatro encuentros. Y esta línea siguió actuando, con los rusos haciendo daño, especialmente Kozlov, quizás ensombrecido por el Sputnik que tiene de compañero (Ovechkin) no tiene la prensa que se merecería. Además, la mano de Bruce Bodreau ya se empieza a ver, y el fore-check (presión) insistente puso en problemas a la creación de Pittsburg, dando como resultando el tercero de los visitantes. En época de regalos, Gonchar decidió darle un nuevo obsequio al equipo donde se destapó. Backstrom le roba la pastilla a un despistado Gonchar y el sueco se la pone en bandeja frente a la pintura para que Ovechkin de la vuelta al marcador. 26º tanto del ruso en lo que llevamos de campaña ¡Ahí es nada!
La falta de acierto local, un gran Olaf Kolzig y la solvente actuación de la defensa de Washington hizo pensar que los visitantes se iban a llevar el gato al agua. Nada más lejos de la realidad. Como diría la canción, sorpresas te da la vida, y el gol de Darryl Sydor empató el encuentro y hundió a los Caps, que aguantaron milagrosamente con empate el tiempo reglamentario, pero fueron incapaces de luchar contra su duro destino en la prórroga. Crosby aparece. Partiendo desde la trasera finta a Kolzig y cede atrás para que Gonchar se redima como él sabe de sus errores defensivos. De villano a héroe. En fin, caprichos del hockey.

jueves, 27 de diciembre de 2007

LOS SENATORS TAMBIÉN SABEN TRABAJAR


SE LUCE
Martin Gerber firmó 35 'saves' para llevar a los Senators hacia la victoria. /Getty

NEW YORK RANGERS- OTTAWA SENATORS 2-3
Los Senators han vuelto por sus fueros. Si bien en los últimos partidos ya habían dado señas claras de que ese caminar sin rumbo del último mes había dado a su fin, esta victoria a domicilio sobre los Rangers no ha hecho más que confirmar la recuperación del conjunto canadiense.
No fue un partido brillante, para que engañarnos, pero los Senators hicieron un partido muy serio. Eso unido a la solvente actuación del meta suizo Martin Gerber, con 35 paradas, llevó a los visitantes al triunfo.
Y eso a pesar de que el inicio del partido no transmitía buenos presagios a los pupilos de John Paddock. Entraron fríos, congelados, y los Rangers lo aprovecharon para acechar la portería de Gerber. La siesta inicial de los visitantes duró hasta el gol de Scott Gomez, que ejemplifica a las mil maravillas la caraja inicial de los “senadores”. El ex de los Devils campaba a sus anchas en frente de Gerber y ningún defensa llegó para quitarle de en medio. Llegó a tener dos oportunidades para embocar y al final lo consiguió. Noveno de la temporada para el de Anchorage.
Este tanto despertó a los visitantes, que sin mucha presencia y tino se acercaban a la portería de Henrik Lundqvist. Pero fue en una jugada aislada, en un fogonazo de calidad de los que nos tiene acostumbrados los Senators en el que igualaron la contienda. Los visitantes ganan un face-off en la medular y con rapidez llegan a la ofensiva. Allí recibe la pastilla Jason Spezza que de inapelable disparo bate al meta sueco de los Rangers.
Tras el intermedio creció exponencialmente la presión de los visitantes, a los que el gol les insufló ánimos. Las líneas de trabajo empezaban a cobrar importancia en el partido y fue la de Ottawa la que obtuvo el premio del gol. Sean Donovan realiza una gran finta en las proximidades de la portería de Lundqvist y lanza un reverso malintencionado. El sueco no puede controlar el rechace y Chris Kelly remacha para darle la vuelta a la tortilla al partido.
Quedaban siete minutos del segundo periodo, y desde entonces el partido fue un querer y no poder de los Rangers, impulsados por su línea de trabajo. Reminiscencias del pasado. Hollweg, Orr y Betts pusieron en enormes problemas a la liviana y frágil defensa de los Senators, que siguen manteniendo el mismo punto débil que les hundió en la pasada Stanley Cup. Pero al contrario que contra los Ducks en tan insigne momento, los Rangers fallaron. Dos palos e innumerables oportunidades apocaron la fe local, hundida definitivamente con el tercero de los Senators. Jugada aislada, embarullada, que concluye con un lanzamiento lejano de Fisher que redirecciona un defensor para batir a Lundqvist, indefenso. Tras ello, llegaron los minutos de hockey más bellos y el partido se convirtió en un correcalles. Pero de poco le sirvió al conjunto local. Se mostraron impetuosos, a la busca al menos de reducir distancias, pero fue imposible. No era el día de los Rangers.

viernes, 21 de diciembre de 2007

BRYGALOV PONE EN ÓRBITA A LOS COYOTES


ALEGRÍA
Bryzgalov celebra con sus compañeros la victoria tras parar el penalti de Mitchell. /Getty

En Arizona no hay tradición de hockey, ni tan siquiera hielo, pero lo que si que hay es futuro. Al menos esa es la impresión que dan estos nuevos Phoenix Coyotes. Con talento, juventud y, por qué no decirlo, carácter, este equipo parece haber abandonado esa travesía eterna por el desierto, su desierto, para enmarcarse en proyectos más ambiciosos dentro de la NHL.
Pocos apostarían por este conjunto visto su inicio de temporada, pero por fin la mano de Wayne Gretzky (“The Great One” sobre el hielo, no se olviden) se empieza a ver. Con la victoria en penaltis ante San Jose Sharks, los Phoenix Coyotes han encadenado su cuarta victoria consecutiva y ya tienen más victorias que derrotas.
Pero ese renacer, más allá del tino del banquillo, tiene un nombre propio: Ilya Brizgalov. Desde que llegó proveniente de Anaheim en noviembre todo ha cambiado en la franquicia de Arizona. Quizá insufló espíritu ganador a este equipo, quizá simplemente los Coyotes adolecían de un gran portero. Sea lo que sea, el ruso ha convertido a los de Gretzky en un equipo temible (sobre todo fuera de casa) y no en una mera comparsa de la competición.
El partido ante San Jose Sharks debía aclarar muchas cosas. El conjunto californiano, uno de los mejores del Oeste, había derrotado a los de Arizona en los cuatro partidos previos. Para más inri, Nabokov le tenía cogida la medida y llevaba casi cuatro partidos completos sin encajar un gol por parte de los “caninos”. Estadísticas para echarse a temblar.
No obstante los Coyotes no se amilanaron y plantaron cara con rudeza a los Sharks. En los dos primeros periodos no hubo goles, pero hubo hockey del bueno, ocasiones a discreción y el duelo de porteros rusos quedaba en tablas. Tanto Nabokov como Bryzgalov se estaban "saliendo".
El tercer periodo añadió al partido lo único de lo que carecía: de goles. Nada más comenzar, Mike York, sin ángulo, asentado en la línea de gol, amenaza con el pase atrás pero lanza un tiro inteligente jugando con el portero, que se acaba colando en la portería de Nabokov. Fin a la imbatibilidad de Nabokov ante los Coyotes, que se quedó en la no desdeñable cifra de 271 minutos y 20 segundos. Para aplauso.
No tardaron en reaccionar los locales. El rookie Torrey Mitchell se anticipa a su marcador y aprovecha un gran servicio de Grier para igualar la contienda. Tras ello una tangana, con los cinco minutos de inferioridad consiguiente para los Coyotes dinamitaron el partido. Al final de la misma, con 5 contra 3 sobre la pista por una nueva sanción, los Coyotes cayeron por maduro. El veteranísimo Jeremy Roenick por delante a su equipo. Gol 502 para el estadounidense, brillante, y asistencia número 700 de Joe Thornton. Casi nada.
Quedaban diez minutos, pero el reloj volaba. Bryzgalov salvaba a los Coyotes y estos se estrellaban contra su bestia negra, Evgeni Nabokov. Un querer y no poder que parecía tener su postilla en la sanción estúpida a Ballard a un minuto del final. Todo parecía perdido, pero ahí apareció la casta de estos nuevos Coyotes. Tras un tiempo muerto solicitado por Gretzky, los Coyotes salieron a morder, más caninos que nunca. La presión obtuvo su fruto y Shane Doan recuperó y realizó un lanzamiento duro y certero ante el que Nabokov no pudo hacer nada. Todavía hubo tiempo para que Bryzgalov salvara a los suyos con un paradón a 7 segundos del final tras una gran jugada entre JR y Marleau.
La prórroga siguió por los mismos derroteros, con protagonismo de los metas rusos, inmensos toda la noche. Por ello esto no podía acabar de otra manera sino en los penaltis. La tanda sería la que desharía las tablas en el marcador y en el duelo de metas rusos. Mueller batió por debajo de las piernas a Nabokov y el duelo de metas rusos se lo llevó Bryzgalov.

jueves, 20 de diciembre de 2007

LOS SENATORS SE REENCUENTRAN CONSIGO MISMOS


DOBLETE
Spezza volvió a ver puerta con dos tantos ante los Boston Bruins /Gettyimages


BOSTON BRUINS- OTTAWA SENATORS 2-3
Tras una pésima racha de resultados que hizo dudar de sus posibilidades al conjunto de la capital federal canadiense, los Ottawa Senators volvieron por la senda del comienzo de temporada. Y la solución no parecía muy difícil de encontrar. Con Martin Gerber en la portería, la defensa de Ottawa parece mejor (lo cual no quiere decir que haya dejado de ser por momentos calamitosa) y el conjunto canadiense gana en estabilidad, y eso se notó en este partido.
No era un partido fácil para reivindicarse. Los Boston Bruins jugaban en casa y venían francamente fuertes, lo cual hacía esperar un partido atractivo. Y para nada decepcionó. Las defensas tuvieron poco que decir en un auténtico correcalles, con ocasiones constantes en ambas porterías y donde tanto Gerber como Alex Auld (hoy titular con Boston) brillaron, impidiendo que el resultado fuera de waterpolo.
El partido comenzó marcado por la igualdad que se esperaba, pero Ottawa quiso dejar claro pronto que le tienen cogida la medida a los Bruins (dos victorias en los dos partidos disputados hasta el momento). Excelente asistencia desde la trasera de Dany Heatley que Spezza aprovecha para “fusilar” a Alex Auld. Pero Boston reaccionó con prontitud. Glen Metropolit roba en la medular y pone un gran pase en profundidad de reverso a Chuck Kobasew, que el ex de Calgary aprovecha luciendo patín y definición. A renglón seguido Schaeffer pudo amargar el final de periodo a su ex equipo pero no aprovechó una contra clara.
El segundo periodo siguió por los mismos derroteros, incluso mejorando si cabe el nivel de hockey exhibido por ambos equipos. Las ocasiones fueron constantes, pero tuvo que ser un jugador poco habitual en estas lides el que desigualara el encuentro. Luke Richardson aprovechó un rechace para anotar su primer gol de la temporada y poner a los visitantes por delante en el marcador al finalizar el segundo periodo.
Y este gol hizo daño a los locales. La clase media de Ottawa (los Vermette, Neil, ...) irrumpió en el partido y Alex Auld se convirtió en el mejor de los locales. Ejemplo de ello fue un paradón del meta a Dany Heatley, que fue incapaz de resolver ante el ex portero de Phoenix. Tampoco nos olvidamos de Martin Gerber, que dio seguridad a su equipo con su actuación solvente ante los acercamientos de los locales.
En estas, a unos diez minutos del final, y con una superioridad numérica de cuatro minutos, Ottawa prácticamente finiquitó el partido. Gran actuación del equipo especial ofensivo de Ottawa, que asedió a Boston y, por insistencia, cuando el powerplay espiraba, Alfredsson pone un gran pase desde la zona derecha al segundo palo. Spezza pifia de primeras pero la pastilla se le queda para que de segundas anote el segundo de su cuenta y el tercero de los Senators de la noche.
Los Bruins buscaron la reacción, pero fracasaron rotundamente en el juego en powerplay, lo cual sepultó en gran medida las posibilidades de los locales. No obstante hubo emoción hasta el final porque el novato Milan Lucic anotó su tercero de la temporada a 1:16 del final. Pero Ottawa no se dejó sorprender y defendió como nunca, dejando a Boston en evidencia, incapaces de conquistar la zona ofensiva. Buenas noticias para Ottawa, que parece que encuentra la concentración defensiva que tantos puntos le ha costado, y para John Paddock, que ya era hora que actuara al nivel del equipo que entrena.

sábado, 15 de diciembre de 2007

EDMONTON SORPRENDE AL LÍDER


GRAN ROLOSON
El canadiense realizó 39 paradas y no permitió tanto alguno en los penaltis. /Getty

DETROIT RED WINGS- EDMONTON OILERS 3-4 (SO)
Detroit no tuvo su día. Eso, unido a una buena actuación de Dwayne Roloson ( por momentos realmente brillante), hizo hincar la rodilla de los Red Wings en el Joe Louis Arena, eso sí, en la tanda de penaltis.
El encuentro fue muy igualado y repleto de alternativas, tanto en el marcador como en el juego. Los Edmonton Oilers comenzaron con más brío, aunque pronto se encontraron por debajo en el marcador. Mark Hartigan anotaba su primer gol como jugador de los Red Wings con la inestimable ayuda de Dwayne Roloson, que cerró deficientemente su palo corto. No obstante, el dominio visitante se plasmó en el marcador minutos después, y para sorpresa de todos fue en superioridad numérica. Souray pone la pastilla en el marco defendido por Hasek, el meta checo no la ve gracias a la pantalla de Justin Penner y Hemsky materializa el jugoso rechace. Un alivio para los equipos especiales ofensivos de MacTavish, con los peores números de la NHL.
Edmonton plantaba cara a los líderes de la competición, y no cejó hasta meter el miedo al conjunto de Michigan. Joni Pitkanen sorprende a la defensa local al sumarse al ataque y ahí luce sus grandes cualidades ofensivas para batir por segunda vez al “Dominator” ¿A alguien más le recuerda a Ozolins?
Pero poco a poco el conjunto visitante fue languideciendo, apocado por la presión de los de “Hockey Town”. Aunque peligrosos a la contra, los Oilers se encomendaron a Dwayne Roloson, más fino a medida que pasaba el partido. Pero Roloson poco pudo hacer para evitar la igualada. Redirección de lujo, propia de un artista de esto como es Henrik Zetterberg. De nuevo gran labor en la pintura, en este caso de Cleary, estorbando la visibilidad del meta visitante.
A pesar del dominio local, fueron los Oilers quienes de nuevo se pusieron delante en el marcador. Gagner pone un gran pase de reverso desde la zona trasera y Fernando Pisani coloca la pastilla en la escuadra derecha de Hasek, que no llega a tapar satisfactoriamente su palo corto. Y así concluyó el segundo periodo con ventaja visitante.
Tras la segunda reanudación, la presión local no se redujo. Los Edmonton Oilers capeaban el temporal como podían con un Roloson espectacular, como nunca. Las ocasiones no dejaban de caer del lado local y parecía cuestión de tiempo el empate de los líderes, y este llegó a tres minutos del final. Henrik Zetterberg, como no, rodeó el marco de Dwayne Roloson y superó por el primer palo al meta visitante. Un clon del gol de Hartigan y un nuevo borrón en la actuación del guardameta canadiense. En estas acabó en tiempo reglamentario. Ahora sólo quedaba dilucidar quién se llevaría el punto extra. Los Red Wings pusieron toda la carne en el asador y obligaron a trabajar de lo lindo a Dwayne Roloson, pero el meta visitante se lució nuevamente, y con tres paradas de verdadero mérito, llevó a Edmonton a los penaltis. Ahí el artista de Edmonton, Ales Hemsky, “tiró” de varita mágica y dio el punto extra en juego.

jueves, 13 de diciembre de 2007

LOS FLYERS "VUELAN" ALTO


DE RÉCORD
Lupul consiguió 6 puntos, cosa que no hacía níngun "flyer" desde Lindros en el 97. /Getty

PHILADELPHIA FLYERS- PITTSBURG PENGUINS 8-2
Buenos tiempos para la ciudad del amor fraternal. Los Philadelphia Flyers siguen mostrando su contundencia y dejando claro que el gran inicio de campaña no fue algo casual. Esto lo evidenciaron en la contundente derrota por 8-2 ante sus vecinos del estado de Pensylvania: los Pittsburg Penguins.
Ya el inicio de partido puso las cosas en su sitio. Los Flyers más incisivos, acosando la portería de un Danny Sabourin, sustituto de un lesionado Marc-Andre Fleury. Los frutos no tardaron en llegar a modo de goles. Y fue Joffrey Lupul quien se erigió ya entonces como líder de los Flyers. Dos goles para empezar que sirvieron para meter tierra de por medio cuando tan sólo se habían disputado cuatro minutos de partido.
No obstante, los Penguins supieron reaccionar y mediante una efectividad aterradora en superioridad numérica pusieron la igualada en el marcador. Los tantos fueron del defensor Ryan Whitney y del veterano Petr Sykora. Pero esto no fue más que un destello en una noche de sombras para el conjunto visitante. Allí se acabó su efectividad en powerplay y las opciones de los Pens, un tanto indolentes en cuanto a la actitud se refiere durante gran parte del partido.
Esto se reflejó muy a las claras tras el primer intermedio. Si bien el inicio con alternativas hizo albergar ilusiones al conjunto entrenado por Michel Therrien, pero los Flyers no tuvieron piedad y en unos cuantos zarpazos de calidad se escaparon nuevamente en el marcador. Y si ya Lupul había lucido en el primer periodo, aquí ni mucho menos se escondió. Se supo aliar con sus compañeros de línea (RJ Umberger y Richards) y fueron una pesadilla constante para la defensa de Pittsburg. Así, tras una gran jugada de Lupul, el ex de Edmonton asiste a RJ Umberger, que con un certero disparo bate a Sabourin. El portero visitante no pudo reaccionar, “cegado” por la pantalla de libro que le realizó el tercero en discordia (Mike Richards). Tras este gol sólo existió un equipo. Acoso constante de los locales que culminó en el segundo de la noche de RJ Umberger. Finta a Scuderi, al que le deja “roto” y anota con un fuerte disparo por el primer palo.
El intento de reacción de los Pens fue efímero y el eclipse de ideas se prolongó hasta el final del encuentro, en parte por las buenas intervenciones en momentos puntuales de Martin Biron. Los Flyers supieron capear el temporal, fruto de su indisciplina, y acabaron el periodo con un nuevo gol. Mike Knuble, siempre ojo avizor a todo rechace que queda suelto, emboca el puck tras un rechace de Sabourin. Y con 5-2 fuimos al segundo intermedio.
Un milagro hacía falta para que los Pens se levantaran, y ese día la divina providencia no estaba del lado de los visitantes. Llegarían 3 goles más de los Flyers, para orgullo y satisfacción de la parroquia local, que lanzó con gusto sus gorras en dos ocasiones para celebrar sendos hat-tricks de RJ Umberger y Joffrey Lupul, que remataron así un partido de oro. El otro tanto lo consiguió Braydon Coburn, que se sumó a la fiesta con un tanto en powerplay. La fiesta de la clase media, tan decisiva en los momentos importantes como las estrellas.
Para concluir, un dato sobre el gran partido de Joffrey Lupul. El ‘15’ logró 6 puntos (3 goles, 3 asistencias), algo espectacular que no conseguía ningún “volador” desde el año 1997 ¿Os suena Lindros?

viernes, 7 de diciembre de 2007

LA EFECTIVIDAD DE LOS LEAFS SEPULTA A LOS RANGERS ANTE SU PÚBLICO


SUPERADOS
Ljunqvist y Valiquette (en la foto) se vieron impotentes ante la efectividad visitante/Getty

NEW YORK RANGERS- TORONTO MAPLE LEAFS 2-6
Tras un largo peregrinar por el desierto, los Toronto Maple Leafs parecen haber encontrado la pócima del éxito. Al menos eso nos lleva a pensar la serie de resultados brillantes del equipo canadiense en las últimas semanas, coronada por una brillante victoria por 2-6 ante los New York Rangers.
Los de Paul Maurice venían en racha. Eso nos puso en preaviso sobre lo que podíamos ver, pero los propios Rangers se vieron sorprendidos por las evoluciones del conjunto de Ontario, claramente superior a los de la “Gran Manzana” todo el encuentro.
El inicio de partido fue sintomático. Los Leafs salieron fuerte, concentrados y con ganas de dar un susto en el Madison Square Garden, y pronto vieron recompensada su ambición. Matt Stajan y Mats Sundin pusieron el 0-2 en el marcador aprovechando dos malos rechaces de un dubitativo Lundqvist. Menos rey que nunca encajó dos goles en cuatro disparos en este periodo. Guarismos para llorar.
Afortunadamente para los Rangers hizo acto de presencia en los últimos minutos de cuarto un amigo inesperado: la efectividad en superioridad numérica. Las estadísticas no ponían en buen lugar a los equipos especiales ofensivos locales pero ellos se afanaron en demostrar que los números a veces fallan. En dos jugadas clónicas, con Drury y Gomez como artistas, primero Girardi y luego Tyutin (pifiando el tiro) pusieron las tablas en el marcador al final de los primeros 20 minutos.
Pero tras el primer intermedio, la situación volvió a lo mismo del inicio del partido. Los Leafs ponían las ganas... y también los goles. Y aquí el protagonista fue el ruso Nik Antropov. Duramente criticado por su carácter débil, jugador “Guadiana” por excelencia, llevó en compañía de Sundin y Ponikarovsky (compañeros de línea ofensiva) a la victoria con un magnífico hat-trick. Un gol en powerplay y dos redireccionando el puck a lanzamiento de Ian White y Kubina (ya en el tercer periodo) respectivamente pusieron a los Leafs con una ventaja prácticamente insalvable para los Rangers, carentes de inspiración en todas las parcelas del juego, y con un Lundqvist lejos de sus mejor momento (en el tercer periodo dejó su puesto en la portería a Valiquette, tampoco fino).
Los Rangers quedaron seriamente tocados con el tercero en la cuenta de Antropov, ya en pleno tercer periodo, y no dieron muestra de posible reacción. Para culminar el desastre de los de Tom Renney llegó el sexto en la cuenta visitante. Jugadón al primer toque entre Stajan, Deveraux y Steen, que este último culmina con maestría. El quinto de la temporada para el sueco, que servía de estocada definitiva a un conjunto local que en ningún momento dio sensación de poder plantar cara a la espectacular efectividad de los de la capital financiera canadiense. Sólo un dato. De los 16 disparos recibidos por los porteros locales, 6 fueron gol. Para reflexionar.

DETROIT NINGUNEA A MONTREAL Y VACÍA EL BELL CENTRE


GRAN DATSYUK
Pavel Datsyuk se lució ante los "Habs" anotando dos goles y dando una asistencia. /Getty

MONTREAL CANADIENS- DETROIT RED WINGS 1-4
Los Detroit Red Wings superaron con solvencia a los Canadiens en su visita a Montreal. El uno de los clásicos de la NHL (era el encuentro 564 entre estas dos franquicias originarias), los visitantes impusieron su empaque y calidad ante un decepcionante conjunto canadiense, que dejó una imagen alejada de lo que se espera de una franquicia de la historia de los de Québec.
Y es que desde el principio cada uno se afanó en dejar claro por qué derroteros iba a transitar el partido. Los Red Wings salieron enchufados, decididos a acallar por la vía rápida a la animosa afición del Bell Centre, y acosaron desde el saque inicial la portería de novato Carey Price. Mientras, “Les habitants” capeaban el temporal como podían, cohibidos y sin aparente reacción.
En estas no tardó en llegar el tanto visitante. Pavel Datsyuk recoge un mal despeje de Begin en la zona ofensiva y suelta un tiro de arrastre que se cuela entre las guardas de un no muy afortunado Carey Price.
Tras el primer intermedio, todo pareció cambiar, ya que los locales igualaron la contienda mediante un gol de Chris Higgins, pero el dominio siguió siendo visitante y los de Guy Carbonneau poco a poco se iban sumiendo en su propia tumba. Y es que en este segundo periodo los Canadiens entregaron definitivamente el partido.
Una gran triangulación al primer toque entre Datsyuk, Filppula y Hudler fue la antesala del segundo de los de Michigan. Pavel Datsyuk bate sin miramientos al meta local usando a un defensor como pantalla, haciendo el segundo de su cuenta. La cosa iba de europeos y, poco después, Niklas Kronwall lanza desde los 20 metros y su tiro, tras impactar el stick de un defensor vuela dirección a la escuadra izquierda de la porterías de los “Habs”. En dos minutos y medio Detroit había dejado más que controlado el partido, no tanto por los goles sino por el estado anímico de los locales. Seriamente tocados, desaparecieron por completo en lo que restaba de periodo, no dando muestra ni de un mínimo indicio de reacción.
Ocho minutos necesitaron los Canadiens para obligar a intervenir a Dominik Hasek en el tercer periodo, y eso es inaceptable para la parroquia local. Los pitidos se generalizaron, ante una incapacidad ofensiva galopante, incluso en superioridad numérica, que tuvo su colofón con el cuarto de Detroit (que cerró el marcador). Datsyuk entra en zona de ataque como Pedro por su casa, cede atrás para que Zetterberg fusile con su disparo a Price ante la indolencia de la defensa canadiense. Fácil, demasiado fácil. Tras esto la afición de Montreal desalojó masivamente el Bell Centre, algo que servidor no había visto jamás en el mundo del hockey. Demasiado para una afición entendida y acostumbrada a ganar (es el equipo con más Stanley cups). Este partido y, sobre todo, la imagen dada deja muy tocados a los de Carbonneau, y fortalece a los Detroit Red Wings, líderes absolutos de la NHL y que están brindando a la afición un gran hockey. Ahora falta que este motor carbure igual en el momento de la verdad, en los play-off. El tiempo lo dirá pero mimbres, como siempre, hay.