viernes, 7 de diciembre de 2007

DETROIT NINGUNEA A MONTREAL Y VACÍA EL BELL CENTRE


GRAN DATSYUK
Pavel Datsyuk se lució ante los "Habs" anotando dos goles y dando una asistencia. /Getty

MONTREAL CANADIENS- DETROIT RED WINGS 1-4
Los Detroit Red Wings superaron con solvencia a los Canadiens en su visita a Montreal. El uno de los clásicos de la NHL (era el encuentro 564 entre estas dos franquicias originarias), los visitantes impusieron su empaque y calidad ante un decepcionante conjunto canadiense, que dejó una imagen alejada de lo que se espera de una franquicia de la historia de los de Québec.
Y es que desde el principio cada uno se afanó en dejar claro por qué derroteros iba a transitar el partido. Los Red Wings salieron enchufados, decididos a acallar por la vía rápida a la animosa afición del Bell Centre, y acosaron desde el saque inicial la portería de novato Carey Price. Mientras, “Les habitants” capeaban el temporal como podían, cohibidos y sin aparente reacción.
En estas no tardó en llegar el tanto visitante. Pavel Datsyuk recoge un mal despeje de Begin en la zona ofensiva y suelta un tiro de arrastre que se cuela entre las guardas de un no muy afortunado Carey Price.
Tras el primer intermedio, todo pareció cambiar, ya que los locales igualaron la contienda mediante un gol de Chris Higgins, pero el dominio siguió siendo visitante y los de Guy Carbonneau poco a poco se iban sumiendo en su propia tumba. Y es que en este segundo periodo los Canadiens entregaron definitivamente el partido.
Una gran triangulación al primer toque entre Datsyuk, Filppula y Hudler fue la antesala del segundo de los de Michigan. Pavel Datsyuk bate sin miramientos al meta local usando a un defensor como pantalla, haciendo el segundo de su cuenta. La cosa iba de europeos y, poco después, Niklas Kronwall lanza desde los 20 metros y su tiro, tras impactar el stick de un defensor vuela dirección a la escuadra izquierda de la porterías de los “Habs”. En dos minutos y medio Detroit había dejado más que controlado el partido, no tanto por los goles sino por el estado anímico de los locales. Seriamente tocados, desaparecieron por completo en lo que restaba de periodo, no dando muestra ni de un mínimo indicio de reacción.
Ocho minutos necesitaron los Canadiens para obligar a intervenir a Dominik Hasek en el tercer periodo, y eso es inaceptable para la parroquia local. Los pitidos se generalizaron, ante una incapacidad ofensiva galopante, incluso en superioridad numérica, que tuvo su colofón con el cuarto de Detroit (que cerró el marcador). Datsyuk entra en zona de ataque como Pedro por su casa, cede atrás para que Zetterberg fusile con su disparo a Price ante la indolencia de la defensa canadiense. Fácil, demasiado fácil. Tras esto la afición de Montreal desalojó masivamente el Bell Centre, algo que servidor no había visto jamás en el mundo del hockey. Demasiado para una afición entendida y acostumbrada a ganar (es el equipo con más Stanley cups). Este partido y, sobre todo, la imagen dada deja muy tocados a los de Carbonneau, y fortalece a los Detroit Red Wings, líderes absolutos de la NHL y que están brindando a la afición un gran hockey. Ahora falta que este motor carbure igual en el momento de la verdad, en los play-off. El tiempo lo dirá pero mimbres, como siempre, hay.

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