jueves, 27 de diciembre de 2007

LOS SENATORS TAMBIÉN SABEN TRABAJAR


SE LUCE
Martin Gerber firmó 35 'saves' para llevar a los Senators hacia la victoria. /Getty

NEW YORK RANGERS- OTTAWA SENATORS 2-3
Los Senators han vuelto por sus fueros. Si bien en los últimos partidos ya habían dado señas claras de que ese caminar sin rumbo del último mes había dado a su fin, esta victoria a domicilio sobre los Rangers no ha hecho más que confirmar la recuperación del conjunto canadiense.
No fue un partido brillante, para que engañarnos, pero los Senators hicieron un partido muy serio. Eso unido a la solvente actuación del meta suizo Martin Gerber, con 35 paradas, llevó a los visitantes al triunfo.
Y eso a pesar de que el inicio del partido no transmitía buenos presagios a los pupilos de John Paddock. Entraron fríos, congelados, y los Rangers lo aprovecharon para acechar la portería de Gerber. La siesta inicial de los visitantes duró hasta el gol de Scott Gomez, que ejemplifica a las mil maravillas la caraja inicial de los “senadores”. El ex de los Devils campaba a sus anchas en frente de Gerber y ningún defensa llegó para quitarle de en medio. Llegó a tener dos oportunidades para embocar y al final lo consiguió. Noveno de la temporada para el de Anchorage.
Este tanto despertó a los visitantes, que sin mucha presencia y tino se acercaban a la portería de Henrik Lundqvist. Pero fue en una jugada aislada, en un fogonazo de calidad de los que nos tiene acostumbrados los Senators en el que igualaron la contienda. Los visitantes ganan un face-off en la medular y con rapidez llegan a la ofensiva. Allí recibe la pastilla Jason Spezza que de inapelable disparo bate al meta sueco de los Rangers.
Tras el intermedio creció exponencialmente la presión de los visitantes, a los que el gol les insufló ánimos. Las líneas de trabajo empezaban a cobrar importancia en el partido y fue la de Ottawa la que obtuvo el premio del gol. Sean Donovan realiza una gran finta en las proximidades de la portería de Lundqvist y lanza un reverso malintencionado. El sueco no puede controlar el rechace y Chris Kelly remacha para darle la vuelta a la tortilla al partido.
Quedaban siete minutos del segundo periodo, y desde entonces el partido fue un querer y no poder de los Rangers, impulsados por su línea de trabajo. Reminiscencias del pasado. Hollweg, Orr y Betts pusieron en enormes problemas a la liviana y frágil defensa de los Senators, que siguen manteniendo el mismo punto débil que les hundió en la pasada Stanley Cup. Pero al contrario que contra los Ducks en tan insigne momento, los Rangers fallaron. Dos palos e innumerables oportunidades apocaron la fe local, hundida definitivamente con el tercero de los Senators. Jugada aislada, embarullada, que concluye con un lanzamiento lejano de Fisher que redirecciona un defensor para batir a Lundqvist, indefenso. Tras ello, llegaron los minutos de hockey más bellos y el partido se convirtió en un correcalles. Pero de poco le sirvió al conjunto local. Se mostraron impetuosos, a la busca al menos de reducir distancias, pero fue imposible. No era el día de los Rangers.

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