
A PUERTA VACÍA
Daniel Alfredsson aplaca las ansias de remontada de los Thrashers con el 6-4. /Getty
OTTAWA SENATORS- ATLANTA THRASHERS 6-4
Duelo de contrastes. El mejor de la Conferencia Este (Ottawa) contra el peor (Atlanta). Como si del guión de una mala película se tratara el partido siguió el patrón esperado durante gran parte del partido, punto por punto, letra por letra. En concreto los dos primeros periodos, donde Ottawa Senators demostró por qué están en la nómina de los equipos aspirantes a alzarse con el santo grial del hockey hielo: la Stanley Cup. Jugaban cuando querían, con una velocidad de circulación endiablada, ninguneando a unos Atlanta Thrashers que se quedaron al finalizar los dos primeros periodos en la friolera de...¡6 tiros a portería! Dominio absoluto, apabullante. Y eso que faltaba Jason Spezza...
Pronto dieron el primer puñetazo en la mesa los locales. Randy Robitaille (precisamente el sustituto de Spezza en la tripleta ofensiva con Alfredsson y Heatley) abre el marcador a los dos minutos de partido tras una buena lucha del equipo canadiense en las tablas. Hasta aquí aguantó Atlanta, que logró salir inmune del resto de periodo.
Pero tras el primer intermedio se acabaron las concesiones y Ottawa masacró a los Thashers. Primero Robitaille (firmando su doblete particular), Patrick Eaves segundos después, Foligno (tras un error de Bobby Holik en la medular) y Dani Alfredsson pusieron un esclarecedor 5-0 en el marcador al finalizar el segundo periodo. Repaso en toda regla. Sólo hubo un equipo sobre el hielo del Scotia Bank Place en los segundos 20 minutos y el pobre Johann Hedberg se tuvo que marchar con el rabo entre las piernas. Marrón sobresaliente para Ondrej Pavelec, joven portero checo de tan solo 19 años y con sólo un partido de experiencia en la competición. No obstante salió indemne, entre otras razones porque terminó el periodo y el segundo parón sentó fatal a los locales.
Salieron dormidos, demasiado relajados. Y esto les pudo costar caro. Un hat-trick de la megaestrella rusa Ilya Kovalchuk y un gol de Eric Perrin puso el miedo en los aficionados presentes en el equipo del "centurión". Para colmo Atlanta Thrashers disponía de una superioridad numérica a falta de 2 minutos para el final ¡Quién iba a soñar en el conjunto de Georgia una situación así apenas media hora antes! Pero fue aquí, en el momento clave, donde cada cual mostró su situación actual. Atlanta acechó jugándosela sin portero pero no culminó, y en un error de Kozlov, el Curro Romero del hockey hielo (capaz de hacer lo mejor y lo peor), Alfredsson mató definitivamente el partido a puerta vacía.
Los puntos se quedan en Ontario pero este partido es digno de reflexión. No se puede tirar una ventaja de cinco goles por relajación. Tirón de orejas para John Paddock y sus pupilos.
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