
La vida siempre concede oportunidades, y fruto del buen hacer, del aprovechamiento de las mismas, se obtendrá buenos o malos resultados. Y esto es lo que diferencia a los campeones de los que nunca lo serán. Sé que suena duro, y probablemente me esté tirando a la piscina antes de que esté llena (riesgo de descoyuntamiento evidente) pero éstas son las diferencias que he percibido entre los dos equipos que podían clasificarse para semifinales esta madrugada, ambos jugando en casa.
Montreal jugaba el séptimo y definitivo partido contra Boston en su magnífico Centre Bell, un enclave único y con un ambiente espectacular. Y los jugadores locales no decepcionaron a una parroquia tan entendida como la de los Habs. Un rotundo 5-0 para cerrar la eliminatoria, más complicada de lo pensado, pero que ha permitido foguear al equipo en la presión extrema de los partidos al límite del playoff y, sobre todo, Corey Price, que salvo ciertas lagunas, ha demostrado ser un portero de garantías pese a su juventud. En este partido destacaron los hermanos Kostitsyn (tres goles entre los dos) y que parecen veteranos. No sólo de Rusia vienen los cracks. ¡Bielorrusia existe!
¿Y qué pasó con Philadelphia? Pues que desaprovechó una oportunidad magnífica para finiquitar la eliminatoria. En su Wachovia Center concluyeron el primer periodo con 2-0 a favor en el marcador. Pero el rival también juega y la panda de irreverentes europeos (unos más jóvenes que otros) dieron la vuelta al marcador. Dos goles de Ovechkin y uno de Semin y Backstrom neutralizaron los goles iniciales de Mike Richards y Briere (2-4). Una oportunidad perdida y hoy a jugársela en terreno de los Caps. La afición de los Flyers tiene motivos para la inquietud.
Para concluir, sólo recordar que hoy se decidirán definitivamente los duelos en las semis de conferencia. Al ya mencionado entre Washington y Philadelphia hay que unirle el San José-Calgary en tierras californianas. El juez único será el hielo.
Montreal jugaba el séptimo y definitivo partido contra Boston en su magnífico Centre Bell, un enclave único y con un ambiente espectacular. Y los jugadores locales no decepcionaron a una parroquia tan entendida como la de los Habs. Un rotundo 5-0 para cerrar la eliminatoria, más complicada de lo pensado, pero que ha permitido foguear al equipo en la presión extrema de los partidos al límite del playoff y, sobre todo, Corey Price, que salvo ciertas lagunas, ha demostrado ser un portero de garantías pese a su juventud. En este partido destacaron los hermanos Kostitsyn (tres goles entre los dos) y que parecen veteranos. No sólo de Rusia vienen los cracks. ¡Bielorrusia existe!
¿Y qué pasó con Philadelphia? Pues que desaprovechó una oportunidad magnífica para finiquitar la eliminatoria. En su Wachovia Center concluyeron el primer periodo con 2-0 a favor en el marcador. Pero el rival también juega y la panda de irreverentes europeos (unos más jóvenes que otros) dieron la vuelta al marcador. Dos goles de Ovechkin y uno de Semin y Backstrom neutralizaron los goles iniciales de Mike Richards y Briere (2-4). Una oportunidad perdida y hoy a jugársela en terreno de los Caps. La afición de los Flyers tiene motivos para la inquietud.
Para concluir, sólo recordar que hoy se decidirán definitivamente los duelos en las semis de conferencia. Al ya mencionado entre Washington y Philadelphia hay que unirle el San José-Calgary en tierras californianas. El juez único será el hielo.
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