jueves, 18 de octubre de 2007

LA LEY DE LOS FLYERS


UNA APISONADORA
Sami Kapanen "mata" el partido con el 3-0. /Gettyimages

PHILADELPHIA FLYERS 4- ATLANTA THRASHERS 0
3 meses. Ese era el tiempo del que disponía Paul Holmgren, GM de los Flyers, para recomponer un equipo hundido, que navegaba a la deriva tras una campaña desastrosa que les llevó al último puesto de la competición. Pero el “ex volador” se movió como pez en el agua en el mercado y, por obra y gracia del tope salarial, se pudo hacer con los servicios de Briere, Timonen, Smith, ... Eso unido a la adquisición de Martin Biron la pasada campaña hacía vislumbrar un proyecto ilusionante en la ciudad del amor fraternal.
Y esas expectativas se van cumpliendo. Tras un prometedor inicio de temporada (con un 2-8 incluido a domicilio ante los Canucks), los “voladores” llegaron a su parroquia con la necesidad de demostrar que la metamorfosis no era un espejismo sino pura realidad. Y se pusieron a ello desde el primer minuto, con la primera línea local (Briere, Knuble, Gagne) acechando la portería de Johan Hedberg. Aun así, los Flyers comenzaron espesos, especialmente atrás, con unos equipos especiales defensivos un tanto contemplativos que pudieron costar caro al equipo de Pensylvania de no ser por la solvente actuación del meta Martin Biron, espléndido todo el encuentro. No obstante, la ocasión más clara del primer periodo fue para los Thrashers en powerplay. Buena circulación de pastilla por parte de Atlanta, y entre Kovalchuk y Perrin obligan a emplearse a fondo a Biron, con revolcón o voltereta estilo Hasek incluida. Y así concluyó el primer periodo con el resultado inicial en el vídeo-marcador del Wachovia Centre.
Pero los chicos de John Stevens no estaban para más concesiones y pronto se afanaron en imponer la ley de los Flyers. En concreto tardaron 1:21. Lupul recoge un puck en la zona ofensiva local y coloca un sensacional pase de reverso al segundo palo donde Mike Richards controla y empuja la pastilla a la red.
Tras el 1-0, el partido se convirtió en un auténtico correcalles. Sobre el hielo se vio momentos de gran hockey, con velocidad y llegadas, un estilo de juego que a ambos les gusta de desarrollar. Eso sí, los visitantes se mostraban más erráticos en la salida de puck desde la defensa, y eso lo pagaron muy caro. Joffrey Lupul, omnipresente durante todo el partido, recupera una pastilla en la medular y lanza la contra. Se apoya en Hartnell, que se la deja a Jeff Carter para que desde el perfil izquierdo del ataque de los Flyers luzca su tiro de arrastre, superando a Hedberg. Con los Thrashers todavía groguis, llegó el segundo golpe consecutivo del martillo pilón local. Robo en la defensiva de Sami Kapanen. El finlandés inicia la contra impulsado por su gran patín y cede en zona ofensiva a RJ Umberger. Este obliga a Hedberg, que salva como puede, pero concediendo un rechace que aprovecha el propio Kapanen para establecer el 3-0. En tan sólo 34 segundos los Flyers habían matado el partido.
Y la hemorragia pudo ser de estrépito ya que, poco después, en inferioridad numérica, Mike Richards pudo hacer el cuarto en un mano a mano con Hedberg. La pala de un defensor toco lo justo la pastilla para impedir el remate franco del delantero canadiense ante un ya superado Hedberg Y es que estos Flyers a la contra son una auténtica pesadilla, y los defensores de Atlanta lo sufrieron en sus carnes. Para terminar este periodo de control absoluto local Lupul tuvo una doble ocasión, primero bateando un puck elevado y después intentando el envoltorio, resuelto con calidad por el meta sueco.
En el tercer periodo los Atlanta Thrashers buscaron el mal llamado gol del honor, con Ilya Kovalchuk especialmente activo. Pero nuevamente fueron los Flyers los que asestaron el golpe. Contra por la izquierda de Jeff Carter, cede a la zona central donde se incorpora el defensor Randy Jones para anotar con un gran disparo cruzado el cuarto en la cuenta local y el quinto gol de su carrera. Con esto ya lo único que quedaba por saber era si Martin Biron coronaría su gran actuación con su primer “shutout” (dejar la portería a cero) con los “voladores”, y lo certificó en el último minuto, luciendo cuero ante un gran tiro de Kovalchuk. Por tanto, justo premio para el meta canadiense, eje fundamental de estos remozados Flyers que, todo sea dicho, rezuman un aroma extraordinario. No digo más, que se nos notan los colores.

1 comentario:

dAv!d dijo...

Siempre se notan los colores, pero eso está muy bien, sinó no sería "tu" blog.
A mí me gusta así, mientras no vayas metiéndote con los rivales... :P